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سورة البينة |
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بسم الله الرحمن الرحيم
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Al-Baiyina
(La Evidencia De La Verdad)
Período incierto
Mientras
que algunas autoridades opinan que este sura pertenece al período de Medina,
muchas otras lo consideran una revelación tardía de Mecca. La palabra clave
por la que es designado se encuentra al final de su primer versículo.
En
el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:
(1) No es [concebible] que quienes se empeñan en negar la verdad [ya sean] de los seguidores de una revelación anterior o de quienes atribuyen divinidad a algo junto con Dios[1] --sean abandonados jamás [por Él] antes de que les haya llegado la evidencia [concluyente] de la verdad: (2) un enviado de Dios, que [les] transmita revelaciones puras, (3) en las que hay ordenanzas de probada solidez y claridad.[2]
(4) Pero aquellos a quienes se dio la revelación con anterioridad[3] rompieron su unidad [en la fe] después de haberles llegado esa evidencia de la verdad.[4]
(5) Y sin embargo, no se les ordenó sino que adoraran a Dios, sinceros en su fe en Él solo, apartándose de todo lo falso;[5] y que fueran constantes en la oración, y gastaran en limosnas:[6] pues esta es una ley moral de probada solidez y claridad.[7]
(6)
En verdad, los que [contra toda evidencia] se empeñan en negar la verdad[8]
--[ya sean] de los seguidores de una revelación anterior o de los que atribuyen
divinidad a algo junto con Diosestarán en el fuego del infierno, en donde
morarán: ésos son lo peor de todas las criaturas.
(7) [Y,] en verdad, los que han llegado a
creer y hacen buenas obrasésos,
precisamente, son lo mejor de todas las criaturas.
(8) Su recompensa [les aguarda] junto a su Sustentador: jardines de felicidad perpetua por los que corren arroyos, en los que morarán más allá del cómputo del tiempo; Dios está complacido con ellos, y ellos están complacidos de Él: ¡todo esto aguarda a quien teme a su Sustentador!
[1]
E.d., idólatras o animistas (en el sentido antropológico de esta palabra)
que no han tenido nunca una escritura revelada.
[2]
Esta segunda connotación está implícita en el adjetivo qáyima
en este contexto (Rasi). Este pasaje ha presentado ciertas dificultades
a los comentaristas clásicos por el participio munfakkin
en su primer versículo. Se entiende comúnmente que este participio, en
combinación con la frase lam iakún
al inicio del versículo, denota no renunciaron o no podían
renunciar a o desistir de e.d., supuestamente, de sus creencias
erróneashasta que les llegó la evidencia de la verdad en la
persona del Profeta Muhámmad y en la revelación del Qurán: esto da a
entender que una vez llegada la evidencia abandonaron sus creencias falsas.
Esta suposición no se sostiene sin embargo por dos razones: primera, porque
es sabido que no todos los extraviados entre los ahl
al-kitab y los mushrikín
aceptaron el mensaje del Qurán cuando les fue transmitido; y, segunda,
porque se dice en el versículo 4 que los ahl
al-kitab rompieron su unidad [en la fe] e.d., quebrantaron los
principios fundamentales de esa fedespués
de haberles llegado la evidencia de la verdad. Esta contradicción
aparente ha sido resuelta de forma convincente nada menos que por Ibn
Taimiya (véase Tafsir Sitt Siwar, pp. 391 ss.), y en mi traducción he seguido su
interpretación de estos tres versículos. Según Ibn Taimiya, la frase
central lam iakún munfakkin no
denota no renunciaron o no desistieron, sino, más bien no
son abandonados e.d., condenados por Diosa menos, y hasta, que
les sea mostrado el camino recto
por un profeta enviado por Dios, y luego, conscientemente, hayan rehusado
seguirle: y esto coincide con numerosas afirmaciones en el Qurán en el
sentido de que Dios no llama a nadie a rendir cuentas por sus creencias y
acciones erróneas a menos que le haya sido aclarado previamente el
verdadero significado del bien y del mal (cf. 6:131-132 y el párrafo
segundo de 17:15, así como las notas correspondientes). De ahí que la
referencia susodicha a la evidencia de la verdad no se refiera únicamente
al Qurán y al Profeta Muhámmad sino también a todos los profetas y
revelaciones anteriores (cf. 42:13 y las notas 12-14 correspondientes)
igual que las ordenanzas de probada solidez y claridad (que se
detallan en el versículos 5 más abajo) son comunes a todos
los mensajes inspirados por Dios, de los cuales el Qurán es la expresión
final y más perfecta.
[3]
Esta definición es general y comprende a los seguidores de todas las enseñanzas
religiosas reveladas antes de la llegada del Profeta Muhámmad (Ibn Kazir),
y no sólo a judíos y cristianos como suponen algunos comentaristas. (Véanse
también las notas 12 y 13 a 3:19.)
[4]
E.d., la mayoría se apartaron de las enseñanzas de los profetas que les
fueron enviados, todos los cuales predicaron las mismas verdades
fundamentales (véase el versículo siguiente y la nota 6 más abajo).
[5]
Acerca de esta traducción de hunafa
(sing. hanif), véase sura 2, nota
110.
[6]
Dado que el término sakat tiene
aquí obviamente un significado más amplio que el impuesto que los
musulmanes están obligados a pagar (y que, como su nombre indica, cumple la
función de purificar sus ingresos y bienes de la lacra del egoísmo), he
traducido esa frase en el sentido más general de gastar en [e.d., dar]
limosnas.
[7]
Con respecto a la connotación de ley moral en el término din,
véase la nota 3 a 109:6; el calificativo al-qaiyima
(en genitivo) tiene aquí el mismo significado que el adjetivo qaiyima
al final del versículo 3. La definición susodicha de la ley moral esboza,
en forma resumida, todas las exigencias básicas de la religión verdadera:
reconocimiento de la unidad y unicidad de Dios e, implícitamente, de la
responsabilidad del hombre hacia Él; abandono de todos los falsos
conceptos, valores y creencias, de toda sobrevaloración de uno mismo, y de
toda superstición; y, finalmente, amabilidad y caridad para con todas las
criaturas de Dios.
[8]
A saber, los principios axiomáticos formulados en el versículo anterior
como principio y fin de toda ley moral.