سورة القدر

بسم الله الرحمن الرحيم

  1. إِنَّا أَنزَلْنَاهُ فِي لَيْلَةِ الْقَدْرِ

  2. وَمَا أَدْرَاكَ مَا لَيْلَةُ الْقَدْرِ

  3. لَيْلَةُ الْقَدْرِ خَيْرٌ مِّنْ أَلْفِ شَهْرٍ

  4. تَنَزَّلُ الْمَلَائِكَةُ وَالرُّوحُ فِيهَا بِإِذْنِ رَبِّهِم مِّن كُلِّ أَمْرٍ

  5. سَلَامٌ هِيَ حَتَّى مَطْلَعِ الْفَجْرِ

 

Sura 97

Al-Qadr  (El Destino)

Período de Mecca


Al-Qadr pertenece sin duda a la primera parte del período de Mecca. Comienza con una referencia a la revelación de los cinco primeros versículos del sura anterior –o sea, al inicio de la misión profética de Muhámmad.


En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:

(1) Ciertamente, hemos hecho descender esta [escritura divina] en la Noche del Destino.[1]

(2) ¿Y qué puede hacerte concebir lo que es esa Noche del Destino?

(3) La Noche del Destino es mejor que mil meses:[2]

(4) los ángeles descienden en ella en huestes,[3] portando la inspiración divina[4] con la venia de su Sustentador;

contra todo lo [malo] que pueda ocurrir (5) da indemnidad,[5] hasta que despunta el alba.

 

[1] O también: “de la Omnipotencia” o “de la Majestad” –que describe la noche en la que el Profeta recibió su primera revelación (véase la introducción al sura anterior). Sobre la base de varios ahadiz podemos concluir que fue una de las diez últimas noches –probablemente la vigésimo séptima—del mes de Ramadán, trece años antes de la emigración del Profeta a Medina.

[2] Sc., “en los que no exista una noche similar” (Rasi).

[3] La forma gramatical tanássalu implica repetición, frecuencia o muchedumbre; de ahí mi traducción –como sugiere Ibn Kazir—por “descienden en huestes”.

[4] Lit., “y la inspiración [divina]”. Acerca de esta traducción de ruh, véase la primera frase de 16:2 y la nota 2 correspondiente. Esta es sin duda la primera ocasión en que se emplea este término en el Qur’án en el sentido de “inspiración divina”.

[5] Lit., “es salvación (salam)”, véase sura 5, nota 29 –e.d., protege al creyente de todo mal espiritual: así lo interpreta Muyahid (citado por Ibn Kazir), dando a entender obviamente que una comprensión consciente de la santidad de esta noche actúa como un escudo contra los pensamientos y sentimientos impropios.