سورة الضحى

بسم الله الرحمن الرحيم

  1. وَالضُّحَى

  2. وَاللَّيْلِ إِذَا سَجَى

  3. مَا وَدَّعَكَ رَبُّكَ وَمَا قَلَى

  4. وَلَلْآخِرَةُ خَيْرٌ لَّكَ مِنَ الْأُولَى

  5. وَلَسَوْفَ يُعْطِيكَ رَبُّكَ فَتَرْضَى

  6. أَلَمْ يَجِدْكَ يَتِيمًا فَآوَى

  7. وَوَجَدَكَ ضَالًّا فَهَدَى

  8. وَوَجَدَكَ عَائِلًا فَأَغْنَى

  9. فَأَمَّا الْيَتِيمَ فَلَا تَقْهَرْ

  10. وَأَمَّا السَّائِلَ فَلَا تَنْهَرْ

  11. وَأَمَّا بِنِعْمَةِ رَبِّكَ فَحَدِّثْ

 

Sura 93

Ad-Duha  (Las Horas De Resplandor Matinal)

Período de Mecca


Se dice que tras la revelación del sura 89 (Al-Fayr), pasó un tiempo en el que el Profeta no recibió revelación alguna, y que sus adversarios de Mecca se burlaban de él a causa de ello, y decían: “¡Tu Dios te ha abandonado y desdeñado!” –y entonces fue revelado este sura. Tanto si aceptamos esta historia algo dudosa como si no, existen razones de peso para creer que el sura en sí, aunque dirigido en primera instancia al Profeta, tiene una significación mucho más amplia: va dirigido –y quiere servir de consuelo—a todos aquellos creyentes, hombres y mujeres, que sufren el amargo pesar y la adversidad que afligen tan a menudo a los buenos e inocentes, y que a veces hacen que hasta los justos se cuestionen la justicia trascendental de Dios.


En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:

 (1) Considera las horas de resplandor matinal, (2) y la noche cuando se torna quieta y oscura.[1]

(3) Tu Sustentador no te ha abandonado, ni desdeñado:[2] (4) ¡pues, en verdad, la Otra Vida será mejor para ti que esta primera [parte de tu vida]!

(5) Y, en verdad, tu Sustentador habrá de darte [cuanto tu corazón desea], y quedarás satisfecho.

(6) ¿No te encontró huérfano, y te amparó?[3]

(7) ¿Y no te encontró perdido, y te guió?

(8) ¿Y no te encontró necesitado, y te dio lo suficiente?

(9) No seas, pues, injusto con el huérfano,

(10) y al que busca [tu] ayuda no le rech aces,[4]

(11) y proclama siempre las bendiciones de tu Sustentador.[5]


[1] La expresión “horas de resplandor matinal” simboliza evidentemente los escasos y esporádicos períodos de felicidad en la vida del hombre, frente a la mayor extensión de “la noche cuando de torna quieta y oscura”, e.d., los largos períodos de pesar y sufrimiento que, por lo general, ensombrecen la existencia del hombre (cf. 90:4). Otra implicación sería que, así como la mañana sucede a la noche, la misericordia de Dios acabará aliviando todo sufrimiento, bien sea en esta vida o en la Otra—pues Dios “se ha prescrito a sí mismo la ley de la misericordia” (6:12 y 54).

[2] Sc., “como podrían pensar los insensatos viendo el sufrimiento que te ha impuesto”.

[3] Esto es posiblemente una alusión al hecho de que Muhámmad nació pocos meses después de la muerte de su padre, y de que su madre murió cuando tenía sólo seis años. Aparte de esto, sin embargo, cada ser humano es “huérfano” en un sentido u otro, porque fue “creado solo” (cf. 6:94), y “todos comparecerán ante Él el Día de la Resurrección solos” (19:95).

[4] El término sa’il denota, literalmente, “alguien que pide”, y significa no sólo un “mendigo” sino cualquiera que pide ayuda en una situación difícil, material o moral, o en su búsqueda de conocimiento.

[5] Sc., “en lugar de tu sufrimiento”.