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سورة النازعات |
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بسم الله الرحمن الرحيم
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An-Nasiaat
(Los Que Ascienden)
Período de Mecca
Este
sura
tardío de Mecca, revelado poco después del anterior, toma su nombre de la
palabra an-nasiaat en su primer versículo.
En
el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:
(1) ¡Considera esos [astros] que ascienden para luego ponerse,[1]
(2) y se desplazan [en sus órbitas] con desplazamiento constante,[2]
(3) y navegan [por el espacio] con navegación serena,
(4) y se adelantan, sin embargo, [unos a otros] con veloz adelantamiento:[3]
(5) y cumplen así el mandato [del Creador]!
(6) ¡[Así pues,[4] pensad en] el Día en que una convulsión violenta convulsione [el mundo], (7) seguida de otras [convulsiones]!
(8) Ese Día los corazones [de los hombres] estarán palpitantes, (9) abatidas sus miradas....
(10) [Y aún así,] algunos dicen: ¡Cómo! ¿Seremos en verdad devueltos a nuestro estado anterior (11) aunque nos hayamos convertido en [un montón de] huesos desmenuzados? (12) [Y] añaden: ¡Ese sería, entonces, un retorno ruinoso![5]
(13) [Pero,] esa [Última Hora] no será sino [algo súbito, como] un único grito acusador (14) y, entonces, ¡he ahí que despertarán [a la verdad]!
(15) ¿Ha llegado a tu conocimiento la historia de Moisés?[6]
(16) Cuando su Sustentador le llamó en el valle dos veces sagrado:[7]
(17) Ve a Faraón pues, realmente, ha excedido todos los límites de la equidad(18) y di[-le]: ¿Estás dispuesto a purificarte? (19) [Si es así,] te guiaré a [un conocimiento de] tu Sustentador, para que [en adelante] sientas temor [de Él][8]
(20) Y entonces le mostró el gran portento [de la gracia de Dios].[9]
(21) Pero [Faraón] le desmintió y rechazó obstinadamente [toda guía], (22) y dio la espalda [a Moisés] con brusquedad; luego reunió [a sus dignatarios], llamó [a su pueblo] (24) y dijo: ¡Yo soy vuestro Señor Supremo![10]
(25) Y entonces Dios hizo presa en él, [e hizo de él] un ejemplo aleccionador en la Otra Vida y en este mundo.[11]
(26) Ciertamente, en esto hay en verdad una lección para todos los que sienten temor [de Dios].
(27) [¡Oh hombres!] ¿Sois vosotros más difíciles de crear que el cielo que Él ha edificado?[12]
(28) Elevó su bóveda y le dio forma con arreglo a su función;[13] (29) y ha hecho oscura su noche e hizo surgir su luz diurna.
(30) Y después de eso extendió, ancha, la tierra, (31) e hizo brotar de ella sus aguas y sus pastos,[14] (32) y ha hecho firmes las montañas: (33) [todo ello] como medio de subsistencia para vosotros y vuestro ganado.[15]
(34) Pero, cuando llegue el gran acontecimiento sobrecogedor [del Juicio Final] (35) ese Día el hombre recordará [claramente] todo lo que hizo; (36) y el fuego abrasador [del infierno] será expuesto ante todos los que [están destinados a] verlo.[16]
(37) Pues, para aquel que haya excedido los límites de la equidad, (38) y haya preferido esta vida [al bien de su alma], (39) ¡ese fuego abrasador será, ciertamente, su morada!
(40) Pero para aquel que haya temido la comparecencia ante su Sustentador, y haya refrenado su alma de los bajos deseos, (41) ¡el paraíso será, ciertamente, su morada!
(42) Te preguntarán [Oh Profeta] acerca de la Última Hora: ¿Cuándo llegará?
(43) [Pero,] ¿qué podrías decir tú acerca de ella,[17] (44) [si] el principio y el fin [de todo conocimiento] de ella pertenecen exclusivamente a tu Sustentador?[18] (45) Tú eres sólo un advertidor para quienes sienten temor de ella.
(46) ¡El Día en que la contemplen, [les parecerá] como si no hubieran permanecido [en este mundo] sino una tarde o [una noche que acabe en] su mañana![19]
[1]
Acerca de mi traducción de la partícula wa
de juramento por Considera, véase la primera parte de la nota 23 a
74:32. Los primeros comentaristas difieren mucho en sus explicaciones de
los versículos 1-5 de este sura. La interpretación más popular se basa en
la opinión de que los participios descriptivos an-nasiaat,
an-nashitat, as-sabihat, as-sabiqat y
al-mudabbirat se refieren a los ángeles y a sus actividades con relación
a las almas de los moribundos: una interpretación rechazada categóricamente
por Abu Muslim al-Isfahani, quien señala según cita Rasique en el
Qurán jamás se alude a los ángeles en femenino, genero de estos cinco
participios, y que este caso no puede ser una excepción. Casi tan poco
convincentes por ser bastante forzadasson las explicaciones que
conectan esos cinco participios con las almas de los moribundos, con los
combatientes que luchan en la guerra santa, o con sus monturas de guerra, y
así sucesivamente. La explicación más clara y sencilla, la que propugnan
Qatada (citado por Tabari y Bagawi) y Al-Hasan al-Basri (citado por Bagawi y
Rasi), es que este pasaje alude a los astros
incluidos el sol y la lunay a sus movimientos en el espacio: una
interpretación en consonancia total con muchos otros pasajes del Qurán
en los que se cita la armonía de esos cuerpos celestes, sus órbitas
multiformes y sus velocidades acompasadas como una prueba de la actividad
creadora y planificadora de Dios. De acuerdo con esta interpretación, el
participio an-nasiaat del primer
versículo denota el ascenso diario de las estrellas, mientras que su
posterior ocaso se indica con la expresión garqan, que comprende los conceptos de hundimiento (e.d.,
ocultación) y, figuradamente, de ciclo completo desarrollado por este
fenómeno diario (Samajshari).
[2]
E.d., pasando de una constelación a otra (Samajshari).
[3]
Esto alude evidentemente a las distintas velocidades orbitales de los astros
(Al-Hasan y Abu Ubaida, citados por Rasi), y así mismo a la amplitud de sus
órbitas unas con relación a otras.
[4]
E.d., vista la antedicha evidencia de la omnipotencia de Dios y, por
consiguiente, de que el hombre se verá sometido al juicio final de Dios.
[5]
Sugiriendo burlonamente (Samajshari) que en tal caso se demostraría que están
equivocados en lo que ahora consideran una suposición razonable.
[6]
Enlazando con el pasaje precedente, la historia de Moisés (que aparece con
mucho mayor detalle en 20:9-98) se cita aquí como ilustración del hecho de
que todos los seres humanos habrán de responder en el Día del Juicio de lo
que hicieron en vida, y de que la función principal de todo profeta es
hacer que el hombre sea consciente de esta responsabilidad.
[7]
Véase la nota 9 a 20:12.
[8]
Lo cual da a entender que mientras el hombre no sea plenamente consciente de
la existencia de Dios, no podrá discernir realmente lo que es moralmente
correcto de lo incorrecto; y dado que Dios es justo, no castiga a nadie que
no haya alcanzado tal discernimiento (o, como se expresa en la frase
anterior, la pureza [moral]): cf. 6:131 tu Sustentador no
destruye a una comunidad por su perversión mientras sus habitantes viven aún
indiferentes [al significado del bien y el mal].
[9]
E.d., la guía que Dios, en Su infinita misericordia, ofrece aún al pecador
más recalcitrante.
[10]
Cf. 28:38 y la nota 36 correspondiente. La pretensión de ser reconocido
como divinidad es un pecado capital por el cual Faraón había excedido
todos los límites de la equidad (versículo 17 más arriba).
[11]
Lit., en la primera [vida]. Véase la última frase de 7:137
destruimos por completo todo lo que Faraón y su gente habían
forjado, y todo lo que habían construidoy la nota 100
correspondiente.
[12]
Lit., o el cielo..., etc. El cielo es aquí, como en muchos
otros lugares del Qurán, una metonimia por el sistema cósmico (cf.
nota 20 a 2:29). Este versículo es un eco de otro pasaje anterior, más
explícito, --a saber: 40:56-57, que debería ser leído juntamente con las
notas 40 y 41. Ambos pasajes refutan la visión antropocéntrica del
universo al señalar la insignificancia del hombre comparado con la
inmensidad y complejidad del conjunto del universo creado por Dios.
[13]
Véase 87:2, que es la primera vez, en la cronología de la revelación coránica,
que se emplea el verbo sawwa con
esta significación.
[14]
El término pasto (maráa)
designa aquí, metonímicamente, todas las plantas herbáceas utilizadas
para el consumo humano y animal (Rasi).
[15]
Lo que implica (como en 80:24-32) que el hombre ha de ser agradecido a Dios,
y debería ser siempre consciente de que Él es el Proveedor: de ahí que el
discurso retorne a continuación al tema de la resurrección y del juicio
final.
[16]
Cf. 26:91 será expuesto ante los descarriados: como recordatorio
para el hombre de que el castigo del más allá (infierno) es la
consecuencia inevitable de la autodestrucción espiritual que produce la
mala conducta deliberada.
[17]
Lit., ¿Dónde estás tú en cuanto a indicarla (min
dikraha)?
[18]
Lit., su límite, e.d., el principio y el fin de cuanto pueda saberse
acerca de ella. Cf. 7:187 y la nota 153 correspondiente.
[19]
Como en muchos otros lugares del Qurán (p.e., en 2:259, 17:52, 18:19,
20:103-104, 23:112-113, 30:55, etc.), esto es una indicación sutil de la
naturaleza terrenal e ilusoria del concepto humano de tiempo un
concepto que perderá todo significado en el contexto de la realidad última
comprendida en el término más allá (al-ájira).