|
سورة الممتحنة |
|
بسم الله الرحمن الرحيم
|
Al-Mumtahana
(La Examinada)
Período de Medina
La
palabra clave
por la que ha sido conocido este sura desde los primeros tiempos proviene de la
orden examinadlas en el versículo 10. Al-Mumtahana
fue revelado algunos meses antes de la firma del Tratado de Hudaibiya (véase la
introducción al sura 48) es decir, no antes del año 7 heg., aunque su fecha
pueda retrasarse hasta comienzos del año 8 heg.y está dedicado por entero
al problema de las relaciones de los creyentes con los no creyentes. Aunque,
naturalmente, los Compañeros del Profeta contemplaran estos problemas desde la
perspectiva de los acontecimientos históricos de los que eran testigos, el
alcance de las ordenanzas dictadas en este sura no pueden ser restringido a esa
situación histórica particular, sino que tienen, como ocurre siempre en el Qurán,
una clara aplicación al comportamiento de los creyentes de todas las épocas.
En
el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:
(1) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! ¡No toméis por amigos vuestros a Mis enemigos que son también enemigos vuestros[1]-- mostrándoles afecto a pesar de que están empeñados en negar la verdad que os ha llegado, [y a pesar de que] han expulsado al Enviado y a vosotros [sólo] porque creéis en Dios, vuestro Sustentador![2]
Si [es verdad que] habéis salido [de vuestros hogares] a luchar por Mi causa, y buscando Mi complacencia, [no los toméis por amigos,] inclinándoos hacia ellos con afecto secreto: pues Yo soy plenamente consciente de lo que ocultáis y también de lo que hacéis públicamente. Y quien de vosotros haga esto se ha extraviado ya del camino recto.[3]
(2) Si consiguieran venceros, seguirían [aún] siendo enemigos vuestros, y alargarían sus manos y sus lenguas contra vosotros para haceros daño: porque desean que vosotros [también] neguéis la verdad.
(3) Pero [tened presente que] ni vuestros parientes ni [siquiera] vuestros propios hijos os serán de provecho en el Día de la Resurrección, [pues entonces] Él decidirá entre vosotros [sólo según vuestros méritos]: y Dios ve todo lo que hacéis.
(4) Habéis tenido un buen ejemplo en Abraham y en quienes le seguían, cuando dijeron a sus paisanos [idólatras]: ¡Realmente, nos desentendemos de vosotros y de todo lo que adoráis en vez de Dios: negamos que haya verdad en lo que decís; la enemistad y el odio se interpondrán entre nosotros y vosotros, y persistirán hasta que[4] lleguéis a creer en el Dios Único!
Excepto[5] cuando Abraham dijo a su padre: Ciertamente, pediré perdón [a Dios] por ti,[6] aunque no está en mi poder conseguir de Dios algo para ti.
[Y Abraham y sus seguidores oraban:] ¡Oh Sustentador nuestro! ¡En ti hemos puesto nuestra confianza y a Ti nos volvemos: pues a Ti es el retorno! (5) ¡Oh Sustentador nuestro! ¡No permitas que seamos objeto de persecución[7] por parte de aquellos que están empeñados en negar la verdad! ¡Y perdónanos nuestros pecados, Oh Sustentador nuestro: pues sólo Tú eres todopoderoso, realmente sabio!
(6) En ellos tenéis, en verdad, un buen ejemplo para todo aquel que tiene puesta su esperanza [con anhelo y temor[8] ] en Dios y en el Último Día. Y quien se aparte, [debe saber que] Dios es realmente autosuficiente, Aquel que es digno de toda alabanza.
(7) [Pero] puede ser que Dios haga surgir afecto [mutuo] entre vosotros [Oh creyentes] y algunos de los que [ahora] tenéis por enemigos: pues Dios es infinito en Su poder y Dios es indulgente, dispensador de gracia.
(8) En cuanto a aquellos [incrédulos] que no os combaten por causa de [vuestra] religión, ni os expulsan de vuestros hogares, Dios no os prohibe que seáis amables y equitativos con ellos:[9] pues, realmente, Dios ama a quienes son equitativos.
(9) Dios sólo os prohibe que toméis por amigos a aquellos que os combaten por causa de [vuestra] religión, y que os expulsan de vuestros hogares, o que ayudan [a otros] a expulsaros: ¡y quienes [de vosotros] los tomen por amigos esos, precisamente, son los verdaderos malhechores!
(10) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Cuando vengan a vosotros mujeres creyentes que han abandonado el ámbito del mal,[10] examinadlas, [aunque sólo] Dios es plenamente consciente de su fe;[11] y si comprobáis que son creyentes, no las devolváis a los que niegan la verdad, [pues] no son [ya] lícitas para sus antiguos maridos,[12] ni ellos son [ya] lícitos para ellas. No obstante, devolvedles lo que han gastado [en la dote de sus esposas];[13] y [entonces, Oh creyentes,] no incurriréis en falta si las desposáis, con tal de que les entreguéis sus dotes.
No mantengáis, sin embargo, el vínculo matrimonial con mujeres que [persisten en] negar la verdad,[14] y pedid tan sólo [que os sea devuelto] lo que habéis gastado [en su dote] igual que esos [cuyas esposas han venido a vosotros] tienen derecho a exigir[15] [la devolución de] lo que han gastado.
Este es el dictamen de Dios: Él juzga entre vosotros [con equidad] pues Dios es omnisciente, sabio.
(11) Y si alguna de vuestras esposas se fuera con los que niegan la verdad, y esta vez sois vosotros los afligidos,[16] dad a esos cuyas esposas se han ido el equivalente de lo que gastaron [en la dote de sus esposas],[17] ¡y sed conscientes de Dios, en quien creéis!
(12) ¡Oh Profeta! Cuando acudan a ti las creyentes para jurarte fidelidad,[18] [comprometiéndose a] que [en lo sucesivo] no atribuirán divinidad a nada excepto a Dios, ni robarán,[19] ni cometerán adulterio, ni matarán a sus hijos,[20] ni proferirán calumnias que hayan inventado de la nada,[21] ni te desobedecerán en nada [que tú declares] justo acepta su juramento de fidelidad, y pide a Dios perdón por sus faltas [pasadas]: pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.
(13) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! ¡No toméis por amigos a gentes a las que Dios ha condenado![22] [Quienes los toman por amigos] han perdido en verdad toda esperanza de la Otra Vida[23] --igual que quienes niegan la verdad han perdido toda esperanza de [volver a ver a] los que están en las tumbas.[24]
[1]
Lit., y vuestros enemigos dando a entender que aquellos que
rechazan deliberadamente los mensajes de Dios son ipso
facto hostiles a los que creen en ellos.
[2]
Históricamente, esto es una referencia a la emigración forzada del Profeta
y de sus seguidores de Mecca a Medina. Sin embargo, en un sentido más
general, es una alusión a la persecución potencial de los creyentes de
todas las épocas por parte de aquellos que están empeñados en negar la
verdad, e.d., aquellos que están en contra de las creencias religiosas
en sí.
[3]
Como se señala en los versículos 7-9, esta prohibición de entablar
amistad con no creyentes se refiere sólo a aquellos que se muestren activamente
hostiles con los creyentes (cf. 58:22 y la nota 29 correspondiente).
[4]
Dado que el adverbio abadan viene
seguido inmediatamente de la partícula hatta
(hasta que), es claramente erróneo darle el significado de para
siempre, como se ha hecho hasta ahora en todas las traducciones del Qurán
a lenguas occidentales. Teniendo en cuenta que la connotación original del
sustantivo abad es tiempo o
largo tiempo, e.d., de una duración indefinida (Yauhari, el Asás
de Samajshari, el Mugni, etc.), la
mejor traducción de abadan en
este contexto es persistirán [hasta que]..., etc.
[5]
E.d., como excepción a la declaración de Abraham, la enemistad y el
odio se interpondrán entre nosotros y vosotros, y persistirán..., etc.
En otras palabras, su amor filial impidió a Abraham incluir a su padre en
su declaración de enemistad y odio, aunque luego cuando su padre
murió siendo aún idólatraAbraham no pudo menos que renegar de él (cf.
9:114).
[6]
Cf. 19:47-48.
[7]
Lit., no hagas de nosotros una tentación al mal (fitna):
cf. 10:85, donde el término fitna
tiene el mismo significado que aquí.
[8]
Como en otra frase similar en 33:21, esta connotación doble está implícita
en el verbo rayawa y en todas las
formas sustantivas derivadas de él.
[9]
La expresión Dios no os prohibe implica aquí una exhortación
positiva (Samajshari). Véase también la nota 29 a 58:22.
[10]
Lit., como emigrantes (muhayirat).
Para una explicación de mi traducción de este término en la forma
susodicha, véase sura 2, nota 203.
[11]
Según las estipulaciones del Tratado de Hudaibiya, firmado en el año 6 heg.
por el Profeta y los Quraish paganos de Mecca, cualquier individuo de Mecca,
menor de edad o bajo tutela, que se pasara a los musulmanes sin el
consentimiento de su tutor, debería ser devuelto a Quraish (véase la
introducción al sura 48). Los Quraish consideraban que esta estipulación
incluía también a las mujeres casadas, a las cuales se consideraba bajo la
tutela de sus maridos. Así, cuando varias mujeres de Mecca aceptaron
el Islam contra la voluntad de sus maridos y huyeron a Medina, los Quraish
exigieron que fueran obligadas a regresar a Mecca. El Profeta se negó a
hacerlo alegando que las mujeres casadas no entraban en la categoría de
personas bajo tutela. Sin embargo, como existía siempre la
posibilidad de que algunas de esas mujeres se hubieran pasado a los
musulmanes no por razones de fe sino por motivos puramente mundanales, se
ordenó a los musulmanes que verificasen su sinceridad; y por ello, el
Profeta les pidió a cada una de ellas: ¡Jura por Dios que no te fuiste
por odio a tu marido, o por deseo de ir a otro lugar, o con la esperanza de
obtener beneficios materiales: jura por Dios que no te fuiste por otra razón
que el amor a Dios y a Su Enviado (Tabari). Dado que sólo Dios conoce lo
que hay en el corazón de un ser humano, una respuesta positiva por parte de
la mujer era la única prueba de su sinceridad que podía obtenerse
humanamente, y era considerada, por tanto, legalmente suficiente. El hecho
de que sólo Dios es realmente consciente de lo que hay en el corazón de un
ser humano está reconocido en el principio de la shariia según el cual la declaración de fe de un adulto, en
ausencia de pruebas que la contradigan, obliga a la comunidad a aceptar a
tal persona sea hombre o mujercomo musulmán, sin otro testimonio que
su declaración.
[12]
Lit., para ellos. Así pues, si una mujer casada se hace musulmana
pero su marido no, su matrimonio se considera automáticamente anulado, según
la Ley Islámica.
[13]
Tal anulación está sujeta a las mismas condiciones que el jul
(la disolución de un matrimonio entre musulmanes a instancias de la esposa
véase la nota 218 al segundo párrafo de 2:229): o sea, dado que se
presume inocente a su ex marido no musulmán de cualquier falta en sus
obligaciones matrimoniales, se considera que es la esposa la que rompe el
contrato y, por tanto, tiene que devolver la dote (mahr)
que recibió de él al casarse. En caso de que ella no pueda hacerlo, la comunidad
musulmana está obligada a indemnizar al ex marido: de ahí la forma plural
del imperativo devolvedles.
[14]
E.d., aquellas paganas, esposas de musulmanes conversos, que rehusan
abandonar sus creencias y su entorno no musulmán: en tal caso el marido
musulmán debe dar por anulado su matrimonio. En cuanto a las esposas
musulmanas que abandonan a sus maridos y, renegando de su fe, se pasan a los
incrédulos, véase el versículo 11.
[15]
Lit., y que exijan..., etc.
[16]
Lit., y os toca entonces el turno a vosotros, e.d., como a aquellos
incrédulos cuyas esposas se han pasado a los musulmanes, renegando de sus
antiguas creencias.
[17]
Puesto que, por lo general, no puede esperarse de los no creyentes que
indemnicen al marido que ha sido abandonado, la comunidad musulmana está
obligada a hacer frente a esta obligación. De hecho se produjeron sólo
seis de esos casos de apostasía durante la vida del Profeta (todos ellos
antes de la conquista de Mecca en el año 8 heg.); y en todos ellos el
marido musulmán recibió del tesoro público, por orden del Profeta, el
equivalente de la dote que había pagado (Bagawi y Samajshari).
[18]
Esto enlaza con el versículo 10 más arriba, y en particular con las
palabras, examinadlas ... y si comprobáis que son creyentes..., (véase
la nota 11). Así pues, una vez comprobada su creencia en la medida de
lo posible, el Profeta o, en épocas posteriores, el jefe del estado islámico
o comunidad de musulmanespuede aceptar su juramento de fidelidad (baiaa),
con el que concluye, por así decirlo, su examen. Debe mencionarse que
este juramento no difiere esencialmente del de un hombre converso.
[19]
Según Rasi, el término robar comprende también en este contexto la
adquisición de ganancias mediante engaño u otros medios ilícitos.
[20]
Sc., como hacían a menudo los árabes paganos, que enterraban vivas a
sus hijas no deseadas (véase también la nota 147 a 6:151).
[21]
Lit., entre sus manos y sus pies: e.d., por su propio esfuerzo, pues
las manos y los pies simbolizan toda la actividad humana.
[22]
Cf. 58:14 y la nota 25 correspondiente, que explica la referencia a
quienes toman por amigos a gentes a las que Dios ha condenado.
[23]
E.d., sólo gentes que carecen de verdadera fe en la Otra Vida pueden
mantenerse neutrales entre el bien y el mal.
[24]
E.d., porque rechazan completamente la idea de la resurrección.