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سورة الحشر |
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بسم الله الرحمن الرحيم
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Al-Hashr
(La Concentración)
Período de Medina
La
mayor parte
de este sura (e.d., los versículos 2-17) alude, directa o indirectamente, al
conflicto entre la comunidad musulmana y la tribu judía de Banu n-Nadir de
Medina, y su posterior expulsión. Poco después de la emigración del Profeta y
de sus seguidores a Medina, éste firmó un pacto con los Banu n-Nadir, por
el cual estos se comprometían a permanecer neutrales en el conflicto entre los
musulmanes y los paganos de Quraish. Después de la victoria de los musulmanes
en la batalla de Badr, en el año 2 heg., los jefes de esa tribu judía
declararon espontáneamente que Muhámmad era en verdad el profeta cuya venida
estaba anunciada en la Tora; pero un año más tarde, después de que los
musulmanes fueran casi derrotados en Uhud (véase sura 3, nota 90), los Banu
n-Nadir traicionaron su pacto con el Profeta Muhámmad y se aliaron con los
Quraish de Mecca con el propósito de acabar de una vez por todas con la
comunidad musulmana. Como consecuencia de ello, el Profeta les planteó la
alternativa: la guerra o el exilio de Medina llevándose todas sus posesiones.
Si aceptaban esta última propuesta se les permitiría regresar cada año para
la cosecha de sus plantaciones de palmeras, que en tal caso seguirían siendo de
su propiedad. Aparentando aceptar la segunda de las alternativas, los Banu
n-Nadir pidieron diez días de tregua que les fueron concedidos. Durante este
período conspiraron en secreto con los hipócritas árabes de Medina, cuyo jefe
era Abd Allah ibn Ubaiy, y este prometió apoyarles con un ejército de dos mil
combatientes en caso de que decidieran quedarse en sus asentamientos
fortificados de las afueras de la ciudad: Así pues, no abandonéis vuestros
hogares; si los musulmanes os atacaran, lucharemos a vuestro lado; y si
consiguen expulsaros, abandonaremos Medina con vosotros. Los Banu n-Nadir
aceptaron su consejo, desafiaron al profeta y tomaron las armas. Iniciada la
contienda, los musulmanes pusieron sitio a sus fortalezas durante veintiún días
sin que en realidad se produjeran combates; pero cuando la ayuda que Abd
Allah ibn Ubaiy les había prometido no se materializaba, los Nadir se rindieron
en el mes de Rabíi al-Awwal del año 4 heg., y pidieron la paz. Su petición
fue aceptada a condición de que abandonaran Medina, llevándose consigo todos
sus bienes muebles, pero no sus armas. La mayoría emigró a Siria formando una
caravana de unos seiscientos camellos; sólo dos familias optaron por quedarse
en el oasis de Jaibar, mientras que unos pocos individuos llegaron hasta Al-Hira,
en la baja Mesopotamia. Como muestran los versículos 7-8 de este sura, sus
campos y plantaciones fueron confiscados; la mayor parte fue repartida entre los
musulmanes necesitados, y el resto fue reservado para cubrir las necesidades de
la comunidad islámica.
Como
ocurre siempre en el Qurán, estas referencias históricas sirven como
ilustración de una verdad espiritual: en este caso, la lección de que los
creyentes aunque sean inferiores en número, bienes y equipamientoacabarán
imponiéndose a sus enemigos si se mantienen realmente conscientes de Dios:
pues, como afirman los versículos inicial y final de este sura: Sólo Él es
todopoderoso, realmente sabio.
La
fecha de revelación es el año 4 heg. El título convencional del sura
reproduce la mención de la concentración [de guerra] en el versículo 2,
si bien algunos de los Compañeros del profeta p.e., Ibn Abbássolían
referirse a ella como Sura Bani n-Nadir
(Tabari).
En
el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:
(1) Todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra proclama la infinita gloria de Dios: pues, sólo Él es todopoderoso, realmente sabio.
(2) Él es quien hizo salir de sus casas, para [su] primera concentración [de guerra], a aquellos seguidores de una revelación anterior que estaban empeñados en negar la verdad.[1]
No pensasteis que fueran a marcharse [sin ofrecer resistencia] igual que ellos pensaron que sus fortalezas les protegerían de Dios: pero Dios cayó sobre ellos por donde no esperaban,[2] e infundió terror en sus corazones; destruyeron [así] sus hogares con sus propias manos, y a manos de los creyentes.[3]
¡Aprended de esto, Oh vosotros dotados de perspicacia!
(3) Y si Dios no hubiera decretado el destierro para ellos, les habría impuesto en verdad un castigo [aún mayor] en esta vida: pero en la Otra Vida les aguarda el castigo del fuego: (4) esto, por haberse opuesto a Dios y a Su Enviado[4] y quien se opone a Dios y a Su Enviado --¡ciertamente, Dios es severo dando escarmiento!
(5) Aquellas palmeras [suyas] que cortasteis, [Oh creyentes,] o que dejasteis en pie sobre sus raíces, fue con la venia de Dios,[5] y para que Él confundiera a los perversos.
(6) No obstante, [recordad:] todo lo que Dios entregue a Su Enviado del [botín capturado al] enemigo[6] vosotros no tuvisteis que espolear caballo o camello alguno por conseguirlo:[7] sino que Dios da a Sus enviados poder sobre quien Él quiere pues Dios tiene poder para disponer cualquier cosa.
(7) Todo lo que Dios entregue a Su Enviado de [el botín capturado a] la gente de las ciudades pertenece a Dios y al Enviado,[8] y a los parientes [de creyentes fallecidos], a los huérfanos, a los necesitados, y al viajero,[9] para que no [sea un beneficio que] circule entre aquellos de vosotros que sean [ya] ricos. Así pues, aceptad [complacidos] lo que el Enviado[10] os dé [de ello], y absteneos de [exigir] lo que os niegue; y sed conscientes de Dios: pues, ciertamente, Dios es severo dando escarmiento.
(8) [Así, una parte de esos beneficios de la guerra se destinará] a los pobres de aquellos que han abandonado el ámbito del mal:[11] los que han sido expulsados de sus hogares y [despojados] de sus bienes por buscar el favor de Dios y [Su] complacencia, y que ayudan a [la causa de] Dios y Su Enviado: ¡ésos, precisamente, son los veraces!
(9) Y [les será ofrecida, también, a los pobres de] aquellos que, antes que ellos,[12] estaban establecidos en este territorio y en la fe [esos] que aman a los que acuden a ellos buscando refugio, y no abrigan en sus corazones rencor alguno por lo que se ha dado a esos, y los prefieren a sí mismos, aunque ellos vivan en penuria:[13] pues, los que están a salvo de su propia codicia --¡ésos, precisamente, alcanzarán la felicidad![14]
(10) Y los que vienen después de ellos[15] imploran: ¡Oh Sustentador nuestro! Perdónanos nuestros pecados, y también a esos hermanos nuestros que nos precedieron en la fe, y no permitas que nuestros corazones abriguen pensamientos o sentimientos impropios hacia [ninguno de] los que han llegado a creer. ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Realmente, Tú eres compasivo, dispensador de gracia!
(11) ¿No ves cómo esos que disimulan siempre [sus verdaderos sentimientos][16] dicen a sus hermanos, seguidores de una revelación anterior, que niegan la verdad:[17] Si sois expulsados, ciertamente nos iremos con vosotros, y jamás obedeceremos a nadie en contra de vosotros; y si sois atacados, ciertamente acudiremos en vuestra ayuda.
Pero Dios es testigo de que mienten descaradamente: (12) [pues] si esos [con los que se han comprometido] son expulsados en realidad, no se irán con ellos; y si son atacados, no acudirán en su ayuda; y en caso de que [intenten] ayudarles, volverán de seguro la espalda [y huirán], y al final [ellos mismos] no encontrarán auxilio.
(13) No, [Oh creyentes,] vosotros infundís en sus corazones un temor más intenso que [su temor a] Dios: esto, porque son gentes que no logran captar la verdad.[18]
(14) No combatirán contra vosotros, [ni siquiera] estando juntos, sino desde plazas fortificadas o desde detrás de murallas.[19] Sus disensiones internas son profundas: pensaríais que están unidos, pero [en realidad] sus corazones están enfrentados [entre sí]: esto, porque son gente que no razona.[20]
(15) [A ambos enemigos vuestros,[21] Oh creyentes, les ocurrirá] lo mismo que a aquellos que, poco antes que ellos, tuvieron que saborear el mal fruto de su conducta,[22] y les aguarda un castigo [aún más] doloroso [en la Otra Vida]: (16) lo mismo que [ocurre] cuando Satán le dice al hombre: ¡Niega la verdad! pero en cuanto éste ha negado la verdad, [Satán] dice: ¡Ciertamente, no soy responsables de ti: ciertamente, temo a Dios, el Sustentador de todos los mundos!"[23]
(17) Pero, al final, [los que niegan la verdad y los hipócritas] estarán ambos[24] en el fuego, en donde morarán: pues esa es la recompensa de los malhechores.
(18) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! ¡Sed conscientes de Dios; y que cada ser humano mire bien lo que adelanta para el mañana!
Y [una vez más]: Sed conscientes de Dios, pues Dios es plenamente consciente de lo que hacéis; (19) y no seáis como aquellos que se olvidan de Dios, y entonces Él les hace olvidarse de [lo que es bueno para] sí mismos: [pues] son ellos, precisamente, los realmente depravados.[25]
(20) No son iguales los que están destinados al fuego y los que están destinados al paraíso: los que están destinados al paraíso --¡ésos, precisamente, serán los triunfadores [en el Día del Juicio]!
(21) Si hubiéramos hecho descender este Qurán sobre una montaña, la verías en verdad humillarse y hacerse pedazos por temor a Dios...[26]
Y planteamos [todas] estas parábolas a los hombres para que puedan [aprender a] reflexionar.
(22) Él es Dios, aparte del cual no existe deidad: Aquel que conoce cuanto está fuera del alcance de la percepción de los seres creados y también cuanto pueden percibir:[27] Él es el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia.
(23) Él es Dios, aparte del cual no existe deidad: ¡el Supremo Soberano, el Santo, Aquel de quien depende por entero la salvación,[28] el Dador de Fe, Aquel que determina qué es verdadero o falso,[29] el Todopoderoso, Aquel que sojuzga el mal y restaura el bien,[30] Aquel a quien pertenece toda grandeza!
¡Absolutamente distante esta Él, en Su infinita gloria, de todo a lo que los hombres atribuyen parte en Su divinidad!
(24) ¡Él es Dios, el Creador, el Hacedor que modela todas las formas y apariencias![31]
¡Suyos [en exclusiva] son los atributos de perfección.[32] Todo cuanto hay en los cielos y en la tierra proclama Su infinita gloria: pues sólo Él es todopoderoso, realmente sabio!
[1]
Acerca de esta referencia histórica y de las que siguen, véase la
introducción a este sura. La tribu de Banu n-Nadir que, por ser judíos,
son incluidos naturalmente entre ahl
al-kitab (seguidores de una revelación anterior)son descritos
como aquellos que estaban empeñados en negar la verdad (al·ladina
kafarú, véase la nota 6 a 2:6) por haberse vuelto en contra del
Profeta, a pesar de su admisión previa de que él era en efecto portador
del mensaje de Dios anunciado en sus propias escrituras sagradas
(Deuteronomio 18 15 y 18).
[2]
Lit., por donde no pensaban [que fuera posible]: alusión al
incumplimiento por parte de Abd Allah ibn Ubaiy de su promesa de ayuda.
[3]
Como se menciona en la introducción al sura, los Banu n-Nadir habían
firmado con la comunidad de musulmanes un pacto de no interferencia mutua, y
de vivir en Medina como vecinos amistosos; y aun cuando se les ordenó
emigrar, después de que se hiciera patente su enemistad hacia los
musulmanes, se les permitió conservar sus plantaciones. Su posterior traición
hizo, sin embargo, que perdieran su ciudadanía y su derecho a la propiedad
de sus casas y tierras, y de esa forma destruyeron sus hogares con sus
propias manos.
[4]
Acerca de esta condena de los Banu n-Nadir, véase la nota 1 más arriba.
En cuanto a mi traducción del verbo shaqqú
por haberse opuesto, véase la nota 16 a 8:13.
[5]
E.d., para facilitar las operaciones militares contra las fortificaciones de
los Banu n-Nadir (Abd Allah ibn Masuud, citado por Samajshari et
al.). Debe mencionarse, sin embargo, que a excepción de tales
exigencias rigurosas de la guerra, la destrucción de los bienes del enemigo
y, en particular, los árboles y las cosechashabía sido, y continuó
estando, prohibida por el Profeta (Tabari, Bagawi, Samajshari, Rasi, Ibn
Kazir), y como tal prohibición forma parte de la Ley Islámica.
[6]
Lit., de ellos: e.d., de los Banu n-Nadir.
[7]
E.d., no tuvisteis que luchar por ello, ya que el enemigo se rindió sin
presentar batalla. El término fai
(sustantivo derivado del verbo faa,
él devolvió [algo] o [lo] entregó) se aplica exclusivamente,
en el Qurán y en las Tradiciones, a los beneficios de la guerra sean
tierras, tributos o indemnizacionesobtenidos a cambio de paz, de un
enemigo que se haya rendido antes de que se entablaran combates (Tach
al-Aarús).
[8]
Sc., y no a los combatientes musulmanes. Como ocurre con frecuencia en el
Qurán, la expresión Dios y el Enviado es, también aquí, una
metonimia por la causa islámica o, en su caso, de un gobierno que se rija
por las leyes del Qurán y las enseñanzas del Profeta.
[9]
Cf. 8:41, que hace referencia al botín capturado tras
haberse producido combates, del cual sólo un quinto se reserva a las
cinco categorías susodichas (véase la nota 41 a 8:41). Por el contrario,
los beneficios obtenidos como fai
se destinarán exclusivamente a
los beneficiarios mencionados bajo esos cinco encabezados. En cuanto al término
ibn as-sabil (viajero), véase
sura 2, nota 145.
[10]
O bien, en épocas posteriores, el jefe del estado islámico, que es quien
tiene que decidir en función de las prioridadescómo debe utilizarse
la porción de Dios y Su Enviado para mayor beneficio de la comunidad.
[11]
Acerca de esta traducción del término muhayirún
(emigrantes), véase sura 2, nota 203.
[12]
E.d., antes de la llegada de aquellos que han abandonado el ámbito del
mal (véase la nota siguiente).
[13]
Esto se refiere, en primer lugar, a los ansar
(auxiliares) de Medina, que habían entrado en el Islam antes de que
el Profeta y sus seguidores de Mecca emigraran a su ciudad, y que recibieron
a los refugiados con extrema generosidad, compartiendo con ellos sus casas y
sus bienes, como hermanos. En sentido general, esto es extensible a todos
los verdaderos creyentes, de todas las épocas, que viven libres y seguros
en territorio del Islam, y que están dispuestos a recibir con los brazos
abiertos a cualquiera que se haya visto forzado a dejar su tierra para poder
vivir de acuerdo con los dictados de su fe.
[14]
Se señala aquí que son la avaricia y la tacañería los principales obstáculos
a vencer para alcanzar la felicidad en esta vida y en el más allá (cf.
sura 102).
[15]
E.d., todos los que llegan a creer en el Qurán y en su Profeta (Rasi).
[16]
E.d., los hipócritas de Medina (véase la introducción al sura y también
la nota siguiente).
[17]
Los Banu n-Nadir. Por la forma en que está redactado el versículo
siguiente, parece que todo este pasaje (versículos 11-14) fue revelado antes
de que los musulmanes se dispusieran a atacar las fortificaciones de los
Nadir: los versículos 12-14 podrían tener carácter profético, anunciando
lo que habría de ocurrir (Samajshari). Como alternativa, el pasaje puede
entenderse también, en un sentido más amplio e intemporal, como referido a
la falsedad e inutilidad inherentes en cualquier alianza entre gentes
que abiertamente rechazan la verdad y otras gentes, indecisas y faltas de
convicción, que no tienen ni voluntad para comprometerse con una proposición
espiritual ni el coraje moral de declarar abiertamente su falta de fe.
[18]
Al no creer en Dios o, en el mejor de los casos, sólo a mediaslos
peligros más inmediatos y tangibles a que se enfrentan en este mundo les
provocan un miedo mucho mayor que la idea del juicio final de Dios.
[19]
Su significado es: Aunque fueran capaces que no lo sonde formar un
frente unificado, sólo combatirán contra vosotros desde lo que ellos
consideran posiciones de fuerza bien consolidadas.
[20]
Sc., para así conseguir lo que es bueno para ellos: lo que implica
que aquellos que carecen de fe y de convicciones morales claras no pueden
lograr una verdadera unidad entre sí, sino que se sienten siempre
impulsados a cometer actos de agresión unos contra otros.
[21]
Esta interpolación referida tanto a quienes niegan abiertamente la
verdad como a los hipócritasestá justificada por el empleo de la forma
dual en el versículo 17.
[22]
En primera instancia, se trata de una alusión clara a la derrota de los
paganos de Quraish en la batalla de Badr (Samajshari) o, según otras
autoridades (citadas por Tabari), a la traición y consiguiente expulsión
de Medina, en el mes de Shawwal del año 2 heg., de la tribu judía de Banu
Qainuqa. Sin embargo, dentro de una perspectiva más amplia explícitamente
indicada en los dos versículos siguientessu significado es general y no
está restringido a ninguna época o episodio histórico en particular.
[23]
Cf. 8:48; también 14:22 y las notas correspondientes.
[24]
Lit., el fin (aaqiba) de ambos
será que ambos..., etc.
[25]
E.d., por haber usado erróneamente la facultad de raciocinio que Dios les
había otorgado, y haber dilapidado su potencial espiritual al mantenerse
apartados del recuerdo de Dios.
[26]
E.d., en contraste con esos que, olvidándose de Dios y de cualquier
imperativo moral, están espiritualmente más muertos que una inerte montaña.
[27]
Véase la nota 65 al segundo párrafo de 6:73.
[28]
Lit., la Salvación (as-salam):
véase sura 5, nota 29.
[29]
Acerca de esta traducción de muhaimin,
véase 5:48 en donde este término se aplica al Qurány la nota 64
correspondiente.
[30]
Considerando que el verbo yabara
del que proviene el sustantivo yabbar
combina los conceptos de reparar o restaurar (p.e., de un estado
de ruina, mala salud, o infortunio) y de obligar o someter [a
alguien o algo] a la voluntad de uno, creo que la susodicha es la mejor
traducción del término yabbar, aplicado a Dios.
[31]
Así explica esto Baidawi. Los dos términos al-bari
(el Hacedor) y al-musawwir
(el Modelador, e.d., de todas las formas y apariencias) constituyen
aquí, evidentemente, una sola unidad.
[32]
Acerca de esta traducción de al-asma
al-husna, véase sura 7, nota 145.