سورة الحشر

بسم الله الرحمن الرحيم

  1. سَبَّحَ لِلَّهِ مَا فِي السَّمَاوَاتِ وَمَا فِي الْأَرْضِ وَهُوَ الْعَزِيزُ الْحَكِيمُ

  2. هُوَ الَّذِي أَخْرَجَ الَّذِينَ كَفَرُوا مِنْ أَهْلِ الْكِتَابِ مِن دِيَارِهِمْ لِأَوَّلِ الْحَشْرِ مَا ظَنَنتُمْ أَن يَخْرُجُوا وَظَنُّوا أَنَّهُم مَّانِعَتُهُمْ حُصُونُهُم مِّنَ اللَّهِ فَأَتَاهُمُ اللَّهُ مِنْ حَيْثُ لَمْ يَحْتَسِبُوا وَقَذَفَ فِي قُلُوبِهِمُ الرُّعْبَ يُخْرِبُونَ بُيُوتَهُم بِأَيْدِيهِمْ وَأَيْدِي الْمُؤْمِنِينَ فَاعْتَبِرُوا يَا أُولِي الْأَبْصَارِ

  3. وَلَوْلَا أَن كَتَبَ اللَّهُ عَلَيْهِمُ الْجَلَاء لَعَذَّبَهُمْ فِي الدُّنْيَا وَلَهُمْ فِي الْآخِرَةِ عَذَابُ النَّارِ

  4. ذَلِكَ بِأَنَّهُمْ شَاقُّوا اللَّهَ وَرَسُولَهُ وَمَن يُشَاقِّ اللَّهَ فَإِنَّ اللَّهَ شَدِيدُ الْعِقَابِ

  5. مَا قَطَعْتُم مِّن لِّينَةٍ أَوْ تَرَكْتُمُوهَا قَائِمَةً عَلَى أُصُولِهَا فَبِإِذْنِ اللَّهِ وَلِيُخْزِيَ الْفَاسِقِينَ

  6. وَمَا أَفَاء اللَّهُ عَلَى رَسُولِهِ مِنْهُمْ فَمَا أَوْجَفْتُمْ عَلَيْهِ مِنْ خَيْلٍ وَلَا رِكَابٍ وَلَكِنَّ اللَّهَ يُسَلِّطُ رُسُلَهُ عَلَى مَن يَشَاء وَاللَّهُ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ

  7. مَّا أَفَاء اللَّهُ عَلَى رَسُولِهِ مِنْ أَهْلِ الْقُرَى فَلِلَّهِ وَلِلرَّسُولِ وَلِذِي الْقُرْبَى وَالْيَتَامَى وَالْمَسَاكِينِ وَابْنِ السَّبِيلِ كَيْ لَا يَكُونَ دُولَةً بَيْنَ الْأَغْنِيَاء مِنكُمْ وَمَا آتَاكُمُ الرَّسُولُ فَخُذُوهُ وَمَا نَهَاكُمْ عَنْهُ فَانتَهُوا وَاتَّقُوا اللَّهَ إِنَّ اللَّهَ شَدِيدُ الْعِقَابِ

  8. لِلْفُقَرَاء الْمُهَاجِرِينَ الَّذِينَ أُخْرِجُوا مِن دِيارِهِمْ وَأَمْوَالِهِمْ يَبْتَغُونَ فَضْلًا مِّنَ اللَّهِ وَرِضْوَانًا وَيَنصُرُونَ اللَّهَ وَرَسُولَهُ أُوْلَئِكَ هُمُ الصَّادِقُونَ

  9. وَالَّذِينَ تَبَوَّؤُوا الدَّارَ وَالْإِيمَانَ مِن قَبْلِهِمْ يُحِبُّونَ مَنْ هَاجَرَ إِلَيْهِمْ وَلَا يَجِدُونَ فِي صُدُورِهِمْ حَاجَةً مِّمَّا أُوتُوا وَيُؤْثِرُونَ عَلَى أَنفُسِهِمْ وَلَوْ كَانَ بِهِمْ خَصَاصَةٌ وَمَن يُوقَ شُحَّ نَفْسِهِ فَأُوْلَئِكَ هُمُ الْمُفْلِحُونَ

  10. وَالَّذِينَ جَاؤُوا مِن بَعْدِهِمْ يَقُولُونَ رَبَّنَا اغْفِرْ لَنَا وَلِإِخْوَانِنَا الَّذِينَ سَبَقُونَا بِالْإِيمَانِ وَلَا تَجْعَلْ فِي قُلُوبِنَا غِلًّا لِّلَّذِينَ آمَنُوا رَبَّنَا إِنَّكَ رَؤُوفٌ رَّحِيمٌ

  11. أَلَمْ تَر إِلَى الَّذِينَ نَافَقُوا يَقُولُونَ لِإِخْوَانِهِمُ الَّذِينَ كَفَرُوا مِنْ أَهْلِ الْكِتَابِ لَئِنْ أُخْرِجْتُمْ لَنَخْرُجَنَّ مَعَكُمْ وَلَا نُطِيعُ فِيكُمْ أَحَدًا أَبَدًا وَإِن قُوتِلْتُمْ لَنَنصُرَنَّكُمْ وَاللَّهُ يَشْهَدُ إِنَّهُمْ لَكَاذِبُونَ

  12. لَئِنْ أُخْرِجُوا لَا يَخْرُجُونَ مَعَهُمْ وَلَئِن قُوتِلُوا لَا يَنصُرُونَهُمْ وَلَئِن نَّصَرُوهُمْ لَيُوَلُّنَّ الْأَدْبَارَ ثُمَّ لَا يُنصَرُونَ

  13. لَأَنتُمْ أَشَدُّ رَهْبَةً فِي صُدُورِهِم مِّنَ اللَّهِ ذَلِكَ بِأَنَّهُمْ قَوْمٌ لَّا يَفْقَهُونَ

  14. لَا يُقَاتِلُونَكُمْ جَمِيعًا إِلَّا فِي قُرًى مُّحَصَّنَةٍ أَوْ مِن وَرَاء جُدُرٍ بَأْسُهُمْ بَيْنَهُمْ شَدِيدٌ تَحْسَبُهُمْ جَمِيعًا وَقُلُوبُهُمْ شَتَّى ذَلِكَ بِأَنَّهُمْ قَوْمٌ لَّا يَعْقِلُونَ

  15. كَمَثَلِ الَّذِينَ مِن قَبْلِهِمْ قَرِيبًا ذَاقُوا وَبَالَ أَمْرِهِمْ وَلَهُمْ عَذَابٌ أَلِيمٌ

  16. كَمَثَلِ الشَّيْطَانِ إِذْ قَالَ لِلْإِنسَانِ اكْفُرْ فَلَمَّا كَفَرَ قَالَ إِنِّي بَرِيءٌ مِّنكَ إِنِّي أَخَافُ اللَّهَ رَبَّ الْعَالَمِينَ

  17. فَكَانَ عَاقِبَتَهُمَا أَنَّهُمَا فِي النَّارِ خَالِدَيْنِ فِيهَا وَذَلِكَ جَزَاء الظَّالِمِينَ

  18. يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا اتَّقُوا اللَّهَ وَلْتَنظُرْ نَفْسٌ مَّا قَدَّمَتْ لِغَدٍ وَاتَّقُوا اللَّهَ إِنَّ اللَّهَ خَبِيرٌ بِمَا تَعْمَلُونَ

  19. وَلَا تَكُونُوا كَالَّذِينَ نَسُوا اللَّهَ فَأَنسَاهُمْ أَنفُسَهُمْ أُوْلَئِكَ هُمُ الْفَاسِقُونَ

  20. لَا يَسْتَوِي أَصْحَابُ النَّارِ وَأَصْحَابُ الْجَنَّةِ أَصْحَابُ الْجَنَّةِ هُمُ الْفَائِزُونَ

  21. لَوْ أَنزَلْنَا هَذَا الْقُرْآنَ عَلَى جَبَلٍ لَّرَأَيْتَهُ خَاشِعًا مُّتَصَدِّعًا مِّنْ خَشْيَةِ اللَّهِ وَتِلْكَ الْأَمْثَالُ نَضْرِبُهَا لِلنَّاسِ لَعَلَّهُمْ يَتَفَكَّرُونَ

  22. هُوَ اللَّهُ الَّذِي لَا إِلَهَ إِلَّا هُوَ عَالِمُ الْغَيْبِ وَالشَّهَادَةِ هُوَ الرَّحْمَنُ الرَّحِيمُ

  23. هُوَ اللَّهُ الَّذِي لَا إِلَهَ إِلَّا هُوَ الْمَلِكُ الْقُدُّوسُ السَّلَامُ الْمُؤْمِنُ الْمُهَيْمِنُ الْعَزِيزُ الْجَبَّارُ الْمُتَكَبِّرُ سُبْحَانَ اللَّهِ عَمَّا يُشْرِكُونَ

  24. هُوَ اللَّهُ الْخَالِقُ الْبَارِئُ الْمُصَوِّرُ لَهُ الْأَسْمَاء الْحُسْنَى يُسَبِّحُ لَهُ مَا فِي السَّمَاوَاتِ وَالْأَرْضِ وَهُوَ الْعَزِيزُ الْحَكِيمُ

 

Sura 59

Al-Hashr (La Concentración)

Período de Medina


La mayor parte de este sura (e.d., los versículos 2-17) alude, directa o indirectamente, al conflicto entre la comunidad musulmana y la tribu judía de Banu ’n-Nadir de Medina, y su posterior expulsión. Poco después de la emigración del Profeta y de sus seguidores a Medina, éste firmó un pacto con los Banu ’n-Nadir, por el cual estos se comprometían a permanecer neutrales en el conflicto entre los musulmanes y los paganos de Quraish. Después de la victoria de los musulmanes en la batalla de Badr, en el año 2 heg., los jefes de esa tribu judía declararon espontáneamente que Muhámmad era en verdad el profeta cuya venida estaba anunciada en la Tora; pero un año más tarde, después de que los musulmanes fueran casi derrotados en Uhud (véase sura 3, nota 90), los Banu ’n-Nadir traicionaron su pacto con el Profeta Muhámmad y se aliaron con los Quraish de Mecca con el propósito de acabar de una vez por todas con la comunidad musulmana. Como consecuencia de ello, el Profeta les planteó la alternativa: la guerra o el exilio de Medina llevándose todas sus posesiones. Si aceptaban esta última propuesta se les permitiría regresar cada año para la cosecha de sus plantaciones de palmeras, que en tal caso seguirían siendo de su propiedad. Aparentando aceptar la segunda de las alternativas, los Banu ’n-Nadir pidieron diez días de tregua que les fueron concedidos. Durante este período conspiraron en secreto con los hipócritas árabes de Medina, cuyo jefe era Abd Allah ibn Ubaiy, y este prometió apoyarles con un ejército de dos mil combatientes en caso de que decidieran quedarse en sus asentamientos fortificados de las afueras de la ciudad: “Así pues, no abandonéis vuestros hogares; si los musulmanes os atacaran, lucharemos a vuestro lado; y si consiguen expulsaros, abandonaremos Medina con vosotros.” Los Banu ’n-Nadir aceptaron su consejo, desafiaron al profeta y tomaron las armas. Iniciada la contienda, los musulmanes pusieron sitio a sus fortalezas durante veintiún días –sin que en realidad se produjeran combates; pero cuando la ayuda que Abd Allah ibn Ubaiy les había prometido no se materializaba, los Nadir se rindieron en el mes de Rabíi al-Awwal del año 4 heg., y pidieron la paz. Su petición fue aceptada a condición de que abandonaran Medina, llevándose consigo todos sus bienes muebles, pero no sus armas. La mayoría emigró a Siria formando una caravana de unos seiscientos camellos; sólo dos familias optaron por quedarse en el oasis de Jaibar, mientras que unos pocos individuos llegaron hasta Al-Hira, en la baja Mesopotamia. Como muestran los versículos 7-8 de este sura, sus campos y plantaciones fueron confiscados; la mayor parte fue repartida entre los musulmanes necesitados, y el resto fue reservado para cubrir las necesidades de la comunidad islámica.

Como ocurre siempre en el Qur’án, estas referencias históricas sirven como ilustración de una verdad espiritual: en este caso, la lección de que los creyentes –aunque sean inferiores en número, bienes y equipamiento—acabarán imponiéndose a sus enemigos si se mantienen realmente conscientes de Dios: pues, como afirman los versículos inicial y final de este sura: “Sólo Él es todopoderoso, realmente sabio”.

La fecha de revelación es el año 4 heg. El título convencional del sura reproduce la mención de la “concentración [de guerra]” en el versículo 2, si bien algunos de los Compañeros del profeta –p.e., Ibn Abbás—solían referirse a ella como Sura Bani ’n-Nadir (Tabari).


En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:

(1) Todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra proclama la infinita gloria de Dios: pues, sólo Él es todopoderoso, realmente sabio.

(2) Él es quien hizo salir de sus casas, para [su] primera concentración [de guerra], a aquellos seguidores de una revelación anterior que estaban empeñados en negar la verdad.[1]

No pensasteis que fueran a marcharse [sin ofrecer resistencia] –igual que ellos pensaron que sus fortalezas les protegerían de Dios: pero Dios cayó sobre ellos por donde no esperaban,[2] e infundió terror en sus corazones; destruyeron [así] sus hogares con sus propias manos, y a manos de los creyentes.[3]

¡Aprended de esto, Oh vosotros dotados de perspicacia!

(3) Y si Dios no hubiera decretado el destierro para ellos, les habría impuesto en verdad un castigo [aún mayor] en esta vida: pero en la Otra Vida les aguarda el castigo del fuego: (4) esto, por haberse opuesto a Dios y a Su Enviado[4] y quien se opone a Dios y a Su Enviado --¡ciertamente, Dios es severo dando escarmiento!

(5) Aquellas palmeras [suyas] que cortasteis, [Oh creyentes,] o que dejasteis en pie sobre sus raíces, fue con la venia de Dios,[5] y para que Él confundiera a los perversos.

(6) No obstante, [recordad:] todo lo que Dios entregue a Su Enviado del [botín capturado al] enemigo[6] vosotros no tuvisteis que espolear caballo o camello alguno por conseguirlo:[7] sino que Dios da a Sus enviados poder sobre quien Él quiere –pues Dios tiene poder para disponer cualquier cosa.

(7) Todo lo que Dios entregue a Su Enviado de [el botín capturado a] la gente de las ciudades pertenece a Dios y al Enviado,[8] y a los parientes [de creyentes fallecidos], a los huérfanos, a los necesitados, y al viajero,[9] para que no [sea un beneficio que] circule entre aquellos de vosotros que sean [ya] ricos. Así pues, aceptad [complacidos] lo que el Enviado[10] os dé [de ello], y absteneos de [exigir] lo que os niegue; y sed conscientes de Dios: pues, ciertamente, Dios es severo dando escarmiento.

(8) [Así, una parte de esos beneficios de la guerra se destinará] a los pobres de aquellos que han abandonado el ámbito del mal:[11] los que han sido expulsados de sus hogares y [despojados] de sus bienes por buscar el favor de Dios y [Su] complacencia, y que ayudan a [la causa de] Dios y Su Enviado: ¡ésos, precisamente, son los veraces!

(9) Y [les será ofrecida, también, a los pobres de] aquellos que, antes que ellos,[12] estaban establecidos en este territorio y en la fe –[esos] que aman a los que acuden a ellos buscando refugio, y no abrigan en sus corazones rencor alguno por lo que se ha dado a esos, y los prefieren a sí mismos, aunque ellos vivan en penuria:[13] pues, los que están a salvo de su propia codicia --¡ésos, precisamente, alcanzarán la felicidad![14]

(10) Y los que vienen después de ellos[15] imploran: “¡Oh Sustentador nuestro! Perdónanos nuestros pecados, y también a esos hermanos nuestros que nos precedieron en la fe, y no permitas que nuestros corazones abriguen pensamientos o sentimientos impropios hacia [ninguno de] los que han llegado a creer. ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Realmente, Tú eres compasivo, dispensador de gracia!”

(11) ¿No ves cómo esos que disimulan siempre [sus verdaderos sentimientos][16] dicen a sus hermanos, seguidores de una revelación anterior, que niegan la verdad:[17] “Si sois expulsados, ciertamente nos iremos con vosotros, y jamás obedeceremos a nadie en contra de vosotros; y si sois atacados, ciertamente acudiremos en vuestra ayuda.”

Pero Dios es testigo de que mienten descaradamente: (12) [pues] si esos [con los que se han comprometido] son expulsados en realidad, no se irán con ellos; y si son atacados, no acudirán en su ayuda; y en caso de que [intenten] ayudarles, volverán de seguro la espalda [y huirán], y al final [ellos mismos] no encontrarán auxilio.

(13) No, [Oh creyentes,] vosotros infundís en sus corazones un temor más intenso que [su temor a] Dios: esto, porque son gentes que no logran captar la verdad.[18]

(14) No combatirán contra vosotros, [ni siquiera] estando juntos, sino desde plazas fortificadas o desde detrás de murallas.[19] Sus disensiones internas son profundas: pensaríais que están unidos, pero [en realidad] sus corazones están enfrentados [entre sí]: esto, porque son gente que no razona.[20]

(15) [A ambos enemigos vuestros,[21] Oh creyentes, les ocurrirá] lo mismo que a aquellos que, poco antes que ellos, tuvieron que saborear el mal fruto de su conducta,[22] y les aguarda un castigo [aún más] doloroso [en la Otra Vida]: (16) lo mismo que [ocurre] cuando Satán le dice al hombre: “¡Niega la verdad!” –pero en cuanto éste ha negado la verdad, [Satán] dice: “¡Ciertamente, no soy responsables de ti: ciertamente, temo a Dios, el Sustentador de todos los mundos!"[23]

(17) Pero, al final, [los que niegan la verdad y los hipócritas] estarán ambos[24] en el fuego, en donde morarán: pues esa es la recompensa de los malhechores.

(18) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! ¡Sed conscientes de Dios; y que cada ser humano mire bien lo que adelanta para el mañana!

Y [una vez más]: Sed conscientes de Dios, pues Dios es plenamente consciente de lo que hacéis; (19) y no seáis como aquellos que se olvidan de Dios, y entonces Él les hace olvidarse de [lo que es bueno para] sí mismos: [pues] son ellos, precisamente, los realmente depravados.[25]

(20) No son iguales los que están destinados al fuego y los que están destinados al paraíso: los que están destinados al paraíso --¡ésos, precisamente, serán los triunfadores [en el Día del Juicio]!

(21) Si hubiéramos hecho descender este Qur’án sobre una montaña, la verías en verdad humillarse y hacerse pedazos por temor a Dios...[26]

Y planteamos [todas] estas parábolas a los hombres para que puedan [aprender a] reflexionar.

(22) Él es Dios, aparte del cual no existe deidad: Aquel que conoce cuanto está fuera del alcance de la percepción de los seres creados y también cuanto pueden percibir:[27] Él es el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia.

(23) Él es Dios, aparte del cual no existe deidad: ¡el Supremo Soberano, el Santo, Aquel de quien depende por entero la salvación,[28] el Dador de Fe, Aquel que determina qué es verdadero o falso,[29] el Todopoderoso, Aquel que sojuzga el mal y restaura el bien,[30] Aquel a quien pertenece toda grandeza!

¡Absolutamente distante esta Él, en Su infinita gloria, de todo a lo que los hombres atribuyen parte en Su divinidad!

(24) ¡Él es Dios, el Creador, el Hacedor que modela todas las formas y apariencias![31]

¡Suyos [en exclusiva] son los atributos de perfección.[32] Todo cuanto hay en los cielos y en la tierra proclama Su infinita gloria: pues sólo Él es todopoderoso, realmente sabio!


[1] Acerca de esta referencia histórica y de las que siguen, véase la introducción a este sura. La tribu de Banu ’n-Nadir –que, por ser judíos, son incluidos naturalmente entre ahl al-kitab (“seguidores de una revelación anterior”)—son descritos como “aquellos que estaban empeñados en negar la verdad” (al·ladina kafarú, véase la nota 6 a 2:6) por haberse vuelto en contra del Profeta, a pesar de su admisión previa de que él era en efecto portador del mensaje de Dios anunciado en sus propias escrituras sagradas (Deuteronomio 18 15 y 18).

[2] Lit., “por donde no pensaban [que fuera posible]”: alusión al incumplimiento por parte de Abd Allah ibn Ubaiy de su promesa de ayuda.

[3] Como se menciona en la introducción al sura, los Banu ’n-Nadir habían firmado con la comunidad de musulmanes un pacto de no interferencia mutua, y de vivir en Medina como vecinos amistosos; y aun cuando se les ordenó emigrar, después de que se hiciera patente su enemistad hacia los musulmanes, se les permitió conservar sus plantaciones. Su posterior traición hizo, sin embargo, que perdieran su ciudadanía y su derecho a la propiedad de sus casas y tierras, y de esa forma “destruyeron sus hogares con sus propias manos”.

[4] Acerca de esta condena de los Banu ’n-Nadir, véase la nota 1 más arriba. En cuanto a mi traducción del verbo shaqqú por “haberse opuesto”, véase la nota 16 a 8:13.

[5] E.d., para facilitar las operaciones militares contra las fortificaciones de los Banu ’n-Nadir (Abd Allah ibn Masuud, citado por Samajshari et al.). Debe mencionarse, sin embargo, que a excepción de tales exigencias rigurosas de la guerra, la destrucción de los bienes del enemigo –y, en particular, los árboles y las cosechas—había sido, y continuó estando, prohibida por el Profeta (Tabari, Bagawi, Samajshari, Rasi, Ibn Kazir), y como tal prohibición forma parte de la Ley Islámica.

[6] Lit., “de ellos”: e.d., de los Banu ’n-Nadir.

[7] E.d., “no tuvisteis que luchar por ello, ya que el enemigo se rindió sin presentar batalla”. El término fai’ (sustantivo derivado del verbo fa’a, “él devolvió [algo]” o “[lo] entregó”) se aplica exclusivamente, en el Qur’án y en las Tradiciones, a los beneficios de la guerra –sean tierras, tributos o indemnizaciones—obtenidos a cambio de paz, de un enemigo que se haya rendido antes de que se entablaran combates (Tach al-Aarús).

[8] Sc., y no a los combatientes musulmanes. Como ocurre con frecuencia en el Qur’án, la expresión “Dios y el Enviado” es, también aquí, una metonimia por la causa islámica o, en su caso, de un gobierno que se rija por las leyes del Qur’án y las enseñanzas del Profeta.

[9] Cf. 8:41, que hace referencia al botín capturado tras haberse producido combates, del cual sólo un quinto se reserva a las cinco categorías susodichas (véase la nota 41 a 8:41). Por el contrario, los beneficios obtenidos como fai’ se destinarán exclusivamente a los beneficiarios mencionados bajo esos cinco encabezados. En cuanto al término ibn as-sabil (“viajero”), véase sura 2, nota 145.

[10] O bien, en épocas posteriores, el jefe del estado islámico, que es quien tiene que decidir –en función de las prioridades—cómo debe utilizarse la porción de “Dios y Su Enviado” para mayor beneficio de la comunidad.

[11] Acerca de esta traducción del término muhayirún (“emigrantes”), véase sura 2, nota 203.

[12] E.d., antes de la llegada de “aquellos que han abandonado el ámbito del mal” (véase la nota siguiente).

[13] Esto se refiere, en primer lugar, a los ansar (“auxiliares”) de Medina, que habían entrado en el Islam antes de que el Profeta y sus seguidores de Mecca emigraran a su ciudad, y que recibieron a los refugiados con extrema generosidad, compartiendo con ellos sus casas y sus bienes, como hermanos. En sentido general, esto es extensible a todos los verdaderos creyentes, de todas las épocas, que viven libres y seguros en territorio del Islam, y que están dispuestos a recibir con los brazos abiertos a cualquiera que se haya visto forzado a dejar su tierra para poder vivir de acuerdo con los dictados de su fe.

[14] Se señala aquí que son la avaricia y la tacañería los principales obstáculos a vencer para alcanzar la felicidad en esta vida y en el más allá (cf. sura 102).

[15] E.d., todos los que llegan a creer en el Qur’án y en su Profeta (Rasi).

[16] E.d., los hipócritas de Medina (véase la introducción al sura y también la nota siguiente).

[17] Los Banu ’n-Nadir. Por la forma en que está redactado el versículo siguiente, parece que todo este pasaje (versículos 11-14) fue revelado antes de que los musulmanes se dispusieran a atacar las fortificaciones de los Nadir: los versículos 12-14 podrían tener carácter profético, anunciando lo que habría de ocurrir (Samajshari). Como alternativa, el pasaje puede entenderse también, en un sentido más amplio e intemporal, como referido a la falsedad e inutilidad inherentes en cualquier “alianza” entre gentes que abiertamente rechazan la verdad y otras gentes, indecisas y faltas de convicción, que no tienen ni voluntad para comprometerse con una proposición espiritual ni el coraje moral de declarar abiertamente su falta de fe.

[18] Al no creer en Dios –o, en el mejor de los casos, sólo a medias—los peligros más inmediatos y tangibles a que se enfrentan en este mundo les provocan un miedo mucho mayor que la idea del juicio final de Dios.

[19] Su significado es: “Aunque fueran capaces –que no lo son—de formar un frente unificado, sólo combatirán contra vosotros desde lo que ellos consideran ‘posiciones de fuerza’ bien consolidadas.”

[20] Sc., “para así conseguir lo que es bueno para ellos”: lo que implica que aquellos que carecen de fe y de convicciones morales claras no pueden lograr una verdadera unidad entre sí, sino que se sienten siempre impulsados a cometer actos de agresión unos contra otros.

[21] Esta interpolación –referida tanto a quienes niegan abiertamente la verdad como a los hipócritas—está justificada por el empleo de la forma dual en el versículo 17.

[22] En primera instancia, se trata de una alusión clara a la derrota de los paganos de Quraish en la batalla de Badr (Samajshari) o, según otras autoridades (citadas por Tabari), a la traición y consiguiente expulsión de Medina, en el mes de Shawwal del año 2 heg., de la tribu judía de Banu Qainuqa’. Sin embargo, dentro de una perspectiva más amplia –explícitamente indicada en los dos versículos siguientes—su significado es general y no está restringido a ninguna época o episodio histórico en particular.

[23] Cf. 8:48; también 14:22 y las notas correspondientes.

[24] Lit., “el fin (aaqiba) de ambos será que ambos...”, etc.

[25] E.d., por haber usado erróneamente la facultad de raciocinio que Dios les había otorgado, y haber dilapidado su potencial espiritual al mantenerse apartados del recuerdo de Dios.

[26] E.d., en contraste con esos que, olvidándose de Dios y de cualquier imperativo moral, están espiritualmente más muertos que una inerte montaña.

[27] Véase la nota 65 al segundo párrafo de 6:73.

[28] Lit., “la Salvación” (as-salam): véase sura 5, nota 29.

[29] Acerca de esta traducción de muhaimin, véase 5:48 –en donde este término se aplica al Qur’án—y la nota 64 correspondiente.

[30] Considerando que el verbo yabara –del que proviene el sustantivo yabbar— combina los conceptos de “reparar” o “restaurar” (p.e., de un estado de ruina, mala salud, o infortunio) y de “obligar” o “someter [a alguien o algo] a la voluntad de uno”, creo que la susodicha es la mejor traducción del término yabbar, aplicado a Dios.

[31] Así explica esto Baidawi. Los dos términos al-bari (“el Hacedor”) y al-musawwir (“el Modelador”, e.d., de todas las formas y apariencias) constituyen aquí, evidentemente, una sola unidad.

[32] Acerca de esta traducción de al-asma’ al-husna, véase sura 7, nota 145.