Sura 3 (ayats 121 a 200)

Al Imran (La Casa de Imrán)

Período de Medina


(121) Y [recuerda">

 

Sura 3 (ayats 121 a 200)

Al Imran (La Casa de Imrán)

Período de Medina


(121) Y [recuerda, Oh Profeta, el día] en que saliste de tu hogar de madrugada para situar a los creyentes en sus puestos de combate.1 Y Dios fue oyente y omnisciente (122) cuando dos grupos de los vuestros estuvieron a punto de echarse atrás,2 a pesar de que Dios estaba de su lado y de que es en Dios en quien deben poner su confianza los creyentes: (123) pues, ciertamente, Dios os auxilió en Badr, cuando erais una fuerza insignificante.3 Mantenéos, pues, conscientes de Dios, para que [esto] os mueva al agradecimiento.

(124) [Y recuerda] cuando dijiste a los creyentes: "¿No os basta con [saber] que vuestro Sustentador ha de auxiliaros haciendo descender tres mil ángeles? (125) ¡Pues sí! ¡Si sois pacientes en la adversidad y conscientes de Él, aunque el enemigo os haya atacado de improviso, vuestro Sustentador os fortalecerá con cinco mil ángeles designados!"4

(126) Y Dios dispuso [que Su enviado dijera5] esto sólo para que fuera una buena nueva para vosotros y para tranquilizar vuestros corazones --pues el auxilio no viene sino de Dios, el Poderoso, el Realmente Sabio-- (127) [y] para destruir [por medio de vosotros] a algunos de aquellos que se obstinan en negar la verdad y humillar a otros6 de tal modo que se retiraran en total desolación.

(128) [Y] no es asunto tuyo [Oh Profeta] si Él acepta su arrepentimiento o les castiga --pues, ciertamente, no son sino malhechores, (129) y a Dios pertenece cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra: perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere; y Dios es indulgente, dispensador de gracia.7

(130) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No devoréis la usura, doblándola y multiplicándola8 y manteneos conscientes de Dios, para que así alcancéis la felicidad; (131) ¡y guardaos del fuego que ha sido preparado para los que niegan la verdad!

(132) Y obedeced a Dios y al Enviado, para que seáis agraciados con la misericordia. (133) Y competid entre vosotros por conseguir el perdón de vuestro Sustentador y un jardín tan vasto como los cielos y la tierra, que ha sido preparado para los conscientes de Dios; (134) aquellos que gastan [en Su causa] en tiempos de prosperidad y en tiempos de estrechez y refrenan su ira, y perdonan al prójimo porque Dios ama a quienes hacen el bien; (135) y que, cuando han cometido un acto vergonzoso o han sido injustos consigo mismos, recuerdan a Dios y piden perdón por sus faltas --¿pues quien puede perdonar las faltas sino Dios?-- y no reinciden a sabiendas en el [mal] que hicieron.

(136) Esos obtendrán el perdón de su Sustentador por recompensa, y jardines por los que corren arroyos, en los que residirán: ¡que excelente recompensa para los que se esfuerzan!

(137) [Muchos] modos de vida han desaparecido antes de vosotros.9 Recorred, pues, la tierra y contemplad cual fue el fin de quienes desmintieron la verdad: (138) esto [debería ser] una clara lección para toda la humanidad, y una guía y advertencia para los conscientes de Dios.

(139) No desfallezcáis, pues, ni estéis tristes:10 porque seréis superiores si sois [realmente] creyentes.

(140) Si sufrís una desgracia,11 [sabed que] también [los otros] han sufrido una desgracia similar; porque es en forma alterna como adjudicamos tales días [de fortuna y desgracia] a la gente: Y [esto] para que Dios distinga a los que han llegado a creer y escoja de entre vosotros a quienes [con sus vidas] dan testimonio de la verdad12 -- porque Dios no ama a los malhechores-- (141) y para que Dios limpie de toda escoria a los que han llegado a creer y aniquile a quienes niegan la verdad.

(142) ¿O es que pensáis que entraréis en el jardín sin que Dios tenga constancia de que os habéis esforzado [por Su causa], y tenga constancia de que habéis sido pacientes en la adversidad?13

(143) Pues, ciertamente, anhelasteis la muerte [por la causa de Dios] antes de veros frente a ella; ¡y ahora la habéis visto con vuestros propios ojos!14

(144) Y muhammad es sólo un enviado; todos los [demás] enviados han fallecido: si muriera o le mataran, ¿os volveríais atrás?15 Pero quien se vuelve atrás no daña en absoluto a Dios --y Dios recompensará a los que son agradecidos [con Él].

(145) Y ningún ser humano muere sino con la venia de Dios, en un plazo prefijado.

Y a quien desee la recompensa de esta vida, le daremos parte en ella; y a quien desee la recompensa de la Otra Vida, le daremos parte en ella; y recompensaremos a los que son agradecidos [con Nosotros].

(146) Y ¡cuantos profetas han tenido que combatir [por la causa de Dios], junto a muchos hombres consagrados a Dios: y no desfallecieron a pesar de todo lo que tuvieron que sufrir por la causa de Dios, ni flaquearon, ni se humillaron [ante el enemigo], ya que Dios ama a quienes son pacientes en la adversidad; (147) y tan sólo decían: "¡Oh Sustentador nuestro! ¡Perdónanos nuestras ofensas y la falta de moderación en nuestras acciones! ¡Haz firmes nuestros pasos y auxílianos contra las gentes que niegan la verdad!" --(148) por ello, Dios les concedió la recompensa de esta vida y también la hermosa recompensa de la Otra Vida: pues Dios ama a quienes hacen el bien.

(149) "¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Si hacéis caso de los que se empeñan en negar la verdad, harán que os echéis atrás y seréis vosotros los perdedores.

(150) ¡No! Sólo Dios es vuestro Supremo Señor, y Suyo es el mejor auxilio.16

(151) Infundiremos el terror en los corazones de quienes se empeñan en negar la verdad porque atribuyen divinidad a seres que asocian a Dios --[algo] para lo que Él nunca ha hecho descender autorización;17 y su destino es el fuego --¡que horrible morada la de los malhechores!

(152) Y, ciertamente, Dios cumplió Su promesa con vosotros cuando, con Su venia, estabais a punto de derrotar a vuestros enemigos18 pero entonces os faltó firmeza y fuisteis en contra de la orden [del Profeta],19 y desobedecisteis cuando Él os había dejado ya entrever la [victoria] que anhelabais. Había entre vosotros quienes deseaban [sólo] esta vida y también había entre vosotros quienes deseaban la Otra Vida:20 y entonces, para probaros, os impidió derrotar a vuestros enemigos.21 Ahora ya os ha perdonado: pues Dios honra con Su favor a los creyentes.

(153) [Recordad] cuando huíais, sin hacer caso a nadie, mientras el Enviado os llamaba a vuestras espaldas --por eso, Él os pagó en aflicción, la aflicción [que causasteis al Enviado], para que no os lamentarais [sólo] por lo que se os había escapado, ni por lo que os había ocurrido: pues Dios está bien informado de lo que hacéis.22

(154) Luego, tras esta aflicción, hizo descender sobre vosotros un sentimiento de seguridad, una calma interior que envolvió a algunos de vosotros,23 mientras los demás, preocupados tan sólo de su suerte, pensaban erróneamente de Dios a la manera del paganismo ignorante, y decían: "¿Tuvimos acaso poder de decisión [en este asunto]?"24

Di: "En verdad, el poder de decisión está todo en manos de Dios"25 --[pero en cuanto a ellos,] están tratando de ocultar dentro de sí mismos esa [debilidad de fe] que no te manifiestan, [Oh Profeta, cuando] dicen: "Si hubiéramos tenido poder de decisión, no habrían muerto tantos de los nuestros."26

Di: "Aun si hubierais estado en vuestras casas, aquellos [de vosotros] cuya muerte estuviera decretada habrían salido hacia los lugares donde estaban destinados a yacer."

Y [todo esto os ocurrió] para que Dios pusiera a prueba lo que albergan vuestros pechos y limpiara de toda escoria hasta lo más recóndito de vuestros corazones:27 pues Dios conoce bien lo que hay en los corazones [de los hombres].

(155) Ciertamente, a quienes volvieron la espalda el día en que se enfrentaron los dos ejércitos --Satán les hizo tropezar sólo a causa de algo que ellos [mismos] habían hecho.28 Pero Dios ya les ha perdonado: ciertamente, Dios es indulgente, benigno.

(156) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No seáis como quienes se empeñan en negar la verdad, que dicen de sus hermanos [que han muerto] después de haber emprendido viaje a un lugar lejano29 o haber salido de incursión: "Si se hubieran quedado con nosotros, no habrían muerto," o, "no les habrían matado" --porque Dios hará que esto sea30 una fuente de angustia en sus corazones, pues es Dios quien da la vida y da la muerte. Y Dios ve todo lo que hacéis.

(157) Y si os matan o morís por la causa de Dios, ciertamente, el perdón de Dios y Su misericordia son mejores que cuanto uno31 puede acumular [en este mundo]: (158) pues, ciertamente, si morís u os matan, seréis sin duda congregados ante Dios.

(159) Y fue por una misericordia de Dios, que trataste [Oh Profeta] con suavidad a tus seguidores:32 porque si hubieras sido severo y duro de corazón, ciertamente, se habrían apartado de ti. Así pues, perdónales y pide perdón por ellos.

Y consulta con ellos en todos los asuntos de interés público; luego, cuando hayas tomado una decisión, pon tu confianza en Dios: pues, ciertamente, Dios ama a quienes ponen su confianza en Él.33

(160) Si Dios os auxilia, nadie podrá venceros; pero si Él os abandona, ¿quien podría auxiliaros luego? ¡Que los creyentes pongan su confianza en Dios!

(161) Es inconcebible que un profeta pueda cometer fraude34 --pues quien defraude se enfrentará a su fraude en el Día de la Resurrección, cuando cada ser humano recibirá cumplidamente lo que se haya ganado y nadie será tratado injustamente.

(162) ¿Es acaso quien35 busca la complacencia de Dios igual que quien ha incurrido en la condena de Dios36 y cuya morada es el infierno? --¡que horrible destino! (163) Están en niveles [totalmente] distintos ante Dios; pues Dios ve todo lo que hacen.

(164) Dios, ciertamente, ha concedido una gracia a los creyentes al suscitarles un enviado de entre ellos, que les transmite Sus mensajes, les ayuda a crecer en pureza y les enseña la escritura divina y la sabiduría --mientras que antes se encontraban, ciertamente, en un claro extravío.

(165) Y ahora que os ha sobrevenido una calamidad, a pesar de que vosotros habíais infligido el doble [a vuestros enemigos],37 os preguntáis: "¿A que se debe esto?" Di: "Se debe a vosotros mismos."38

Ciertamente, Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa: (166) y todo lo que os sobrevino el día en que se enfrentaron los dos ejércitos ocurrió con la venia de Dios, para que Él distinga a los [verdaderos] creyentes, (167) y distinga a quienes están contaminados por la hipocresía, y cuando se les dijo: "Venid a combatir por la causa de Dios" --o, "Defendéos"39-- respondieron: "Si supiéramos tan sólo [que habría de acabar en] combate, ciertamente os seguiríamos."

Aquel día estuvieron más cerca de la apostasía que de la fe, y decían con sus bocas lo que no estaba en sus corazones,40 pero Dios tenía pleno conocimiento de lo que trataban de ocultar: (168) ellos, que habiéndose mantenido alejados [del combate, luego] decían de sus hermanos [muertos en la batalla]: "Si nos hubieran hecho caso, no habrían caído muertos."

Di: "¡Impedid, pues, vuestra muerte, si es verdad lo que decís!"

(169) Pero no penséis que quienes han caído por la causa de Dios están muertos. ¡Que va! ¡Están vivos! Tienen su provisión junto a su Sustentador, (170) jubilosos por ese [martirio] que Dios les ha concedido de Su favor. Y se alegran por la buena nueva dada a aquellos [de sus hermanos] que han quedado atrás y aún no les han seguido, de que nada tienen que temer y no se lamentarán: (171) se alegran por la buena nueva de la bendición y el favor de Dios, y [por la promesa] de que Dios no dejará sin recompensa a los creyentes (172) que acudieron a la llamada de Dios y del Enviado después del revés que sufrieron.41

Una recompensa magnífica les aguarda a quienes de ellos perseveraron en obrar bien y se mantuvieron conscientes de Dios: (173) aquellos que fueron advertidos por la gente:42 "La gente se ha reunido contra vosotros; ¡así que temedles!" --pero esto no hizo sino aumentar su fe, y dijeron: "¡Dios nos basta y que excelente protector es!" (174) --y regresaron [de la batalla] con la bendición y el favor de Dios, sin haber sufrido daño alguno:43 porque habían buscado la complacencia de Dios --y Dios posee una generosidad ilimitada.

(175) Es sólo Satán quien [os] infunde el miedo a sus aliados:44 así pues, no les temáis a ellos, sino a Mí, si es [verdad] que sois creyentes.

(176) Y no te aflijas por los que compiten entre sí en negar la verdad: ciertamente, no pueden causar ningún daño a Dios. Es voluntad de Dios que no tengan parte45 en [las bendiciones de] la Otra Vida; y les aguarda un castigo terrible.

(177) Ciertamente, quienes han comprado la negación de la verdad a cambio de la fe no pueden causar daño alguno a Dios y les aguarda un doloroso castigo. (178) Y no deben pensar --quienes se obstinan en negar la verdad-- que el que les demos rienda suelta es bueno para ellos: si les damos rienda suelta es sólo para que aumenten su delito; y les aguarda un castigo humillante.46

(179) No es voluntad de Dios [Oh vosotros que negáis la verdad] abandonar a los creyentes a vuestra forma de vida:47 [y] por eso ha de separar a los malvados de los buenos. Y no es voluntad de Dios desvelaros lo que está fuera del alcance de la percepción humana: sino que [para eso] elige Dios de entre Sus enviados a quien Él quiere.48 Creed, pues, en Dios y en Sus enviados; porque si creéis en Dios y sois conscientes de Él, os aguarda una magnífica recompensa.

(180) Y no deben pensar --quienes retienen con avaricia lo que Dios les ha concedido de su generosidad-- que eso es bueno para ellos: al contrario, es malo para ellos.49 Aquello a lo que con tanta avaricia se aferran estará colgado alrededor de sus cuellos en el Día de la Resurrección: pues [sólo] a Dios pertenece la herencia de los cielos y de la tierra; y Dios está bien informado de lo que hacéis.

(181) Ciertamente, Dios ha oído las palabras de los que dijeron: "¡Dios es, en verdad, pobre mientras que nosotros somos ricos!"50 Tomaremos nota de lo que han dicho y de que mataron a los profetas contra todo derecho,51 y les diremos [en el Día del Juicio]: "¡Gustad el castigo del fuego (182) en pago a lo que vuestras manos han adelantado --pues Dios no es injusto en absoluto con Sus criaturas!"

(183) En cuanto a los que sostienen: "En verdad, Dios nos ha ordenado no aceptar a ningún enviado a menos que nos traiga una ofrenda que el fuego consuma"52 --di [Oh Profeta]: "Antes de mí, ya vinieron a vosotros enviados con las pruebas evidentes de la verdad y con lo que habéis dicho: ¿por qué entonces les disteis muerte, si es verdad lo que decís?"53

(184) Y si te desmienten --ya antes de ti fueron desmentidos [otros] enviados, cuando vinieron con las pruebas evidentes de la verdad y con libros de sabiduría divina, y con la revelación luminosa.

(185) Todo ser humano probará la muerte: pero no recibiréis vuestra recompensa íntegra [por lo que habéis hecho] sino hasta el Día de la Resurrección --entonces, quien sea apartado del fuego y conducido al paraíso, ciertamente habrá logrado un triunfo: pues la vida de este mundo no es sino un disfrute engañoso.

(186) Seréis, ciertamente, probados en vuestros bienes y en vuestras personas; y, ciertamente, oiréis muchas cosas ofensivas de parte de aquellos que han recibido la revelación antes que vosotros, y también de aquellos que atribuyen divinidad a otros seres junto con Dios. Pero si sois pacientes en la adversidad y sois conscientes de Dios --esto es, ciertamente, algo decisivo que requiere la mayor firmeza.

(187) Y, he ahí, que Dios concertó un pacto con aquellos a quienes se dio la revelación con anterioridad [cuando les dijo]: "¡Exponédsela a la gente y no la ocultéis!"54

Pero se desentendieron de ese [pacto] canjeándolo por un provecho insignificante: ¡que mal negocio hicieron!55

(188) No creas que quienes se regocijan por lo que así han amañado, y que gustan de ser alabados por lo que no han hecho56 --no creas que escaparán al castigo: les aguarda un castigo doloroso [en la Otra Vida].

(189) Y de dios es el dominio de los cielos y de la tierra, y Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.

(190) Verdaderamente, en la creación de los cielos y de la tierra, y en la sucesión de la noche y el día hay, ciertamente, mensajes para todos los dotados de perspicacia, (191) [y] que recuerdan a Dios, de pie, sentados y cuando se acuestan,57 y meditan [así] sobre la creación de los cielos y de la tierra:

"¡Oh Sustentador nuestro! No creaste [nada de] esto sin un significado y un propósito.58 ¡Infinita es Tu gloria! ¡Presérvanos del castigo del fuego!

(192) "¡Oh Sustentador nuestro! A quien entregas al fuego, a ese, verdaderamente, has hundido ya en la deshonra [en este mundo];59 y tales malhechores no tendrán quien les auxilie.

(193) "¡Oh Sustentador nuestro! He aquí que hemos oído una voz60 que [nos] llamaba a la fe: ‘¡Creed en vuestro Sustentador!’ --y hemos creído. ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Perdónanos, pues, nuestras faltas y borra nuestras malas acciones; y haz que muramos la muerte de los verdaderamente virtuosos!

(194) "¡Y concédenos, Oh Sustentador nuestro, lo que nos has prometido por medio de Tus enviados, y no nos cubras de oprobio en el Día de la Resurrección! ¡En verdad, Tú nunca faltas a Tu promesa!"

(195) Y su Sustentador contesta a su súplica:

"No dejaré que se pierda la labor de ninguno de los que se esfuerzan [por Mi causa], sea hombre o mujer: cada uno de vosotros ha surgido del otro.61 Así pues, a aquellos que abandonan el ámbito del mal,62 y que son expulsados de sus hogares, y que padecen por Mi causa, y que luchan [por ella] y caen muertos --ciertamente, les borraré sus malas acciones y, ciertamente, les haré entrar en jardines por los que corren arroyos, como recompensa de Dios: pues Dios tiene junto a Sí la más hermosa de las recompensas."

(196) Que no te llame a engaño ver como los que se empeñan en negar la verdad parecen libres de hacer lo que quieren en la tierra: (197) es [sólo] un breve disfrute y luego tendrán por morada el infierno --¡que horrible lugar de reposo!-- (198) pero los que se mantengan conscientes de su Sustentador tendrán jardines por los que corren arroyos, en los que residirán: una acogida que Dios les ha preparado. Y lo que hay junto a Dios es mejor para los verdaderamente virtuosos.

(199) Y, ciertamente, entre los seguidores de la revelación anterior hay quienes creen [verdaderamente] en Dios y en lo que se ha hecho descender para vosotros y en lo que se hizo descender para ellos. Reverentes ante Dios, no malvenden los mensajes de Dios por un provecho insignificante. Esos tendrán su recompensa junto a su Sustentador --¡pues, ciertamente, Dios es rápido en ajustar cuentas!

(200) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Sed pacientes en la adversidad y superad a los demás en paciencia, y estad siempre preparados [a hacer lo correcto], y manteneos conscientes de Dios, para que así alcancéis la felicidad.


1 Esta alusión a la batalla de Uhud, de la que se ocupan muchos versículos de este sura, está conectada a la exhortación implícita en el versículo anterior: "si sois pacientes en la adversidad y os mantenéis conscientes de Dios, su malicia no os dañará en absoluto". Dado que ni esta alusión ni las posteriores pueden ser entendidas correctamente sin conocer las circunstancias históricas, sería conveniente presentar aquí una breve descripción de la batalla.

 Los paganos de Quraish --apoyados por varias tribus hostiles a los musulmanes-- reunieron en el año 3 de la hégira, un ejército formado por diez mil hombres al mando de Abu Sufián y se pusieron en marcha hacia Medina, con el propósito de vengar su catastrófica derrota en Badr el año anterior. Al conocer su avance, en el mes de Shawwal, el Profeta convocó un consejo de guerra en el que se discutieron las tácticas a seguir. Considerando las ingentes fuerzas de caballería con que contaba el enemigo, el Profeta era de la opinión de que los musulmanes deberían combatir desde las fortificaciones de Medina y luchar, si fuera necesario, en sus estrechas calles y pasajes; y su plan obtuvo el apoyo de varios de sus más destacados Compañeros. Sin embargo, la mayoría de los líderes de los musulmanes que participaban en el consejo, insistieron tenazmente en salir a encontrarse con el enemigo a campo abierto. Fiel al principio coránico de que todos los asuntos de la comunidad deben ser resueltos mediante decisiones tomadas de mutuo acuerdo (véase el versículo 159 de este sura, así como 42:38), el Profeta aceptó consternado la voluntad de la mayoría y partió con sus seguidores hacia el llano que se extiende al pie de la montaña de Uhud, a unos cinco kilómetros de Medina. Su ejército estaba formado por menos de mil hombres, pero en el transcurso de la marcha hacia el monte Uhud, este número se vio reducido aún más por la deserción de trescientos hombres al mando del hipócrita Abd Allah ibn Ubay, quien alegó por excusa su convencimiento de que los musulmanes no tenían en realidad intenciones de luchar. Poco antes de la batalla, otros dos grupos que formaban parte de las fuerzas del Profeta --los clanes de Banu Salama (de la tribu Al-Aus) y Banu Hariza (de la tribu Jasrach) estuvieron a punto de echarse atrás y unirse a los desertores (3:122) aduciendo que dada su inferioridad numérica, los musulmanes debían evitar la batalla; sin embargo, en el último momento decidieron secundar al Profeta. Contando con menos de setecientos hombres, el Profeta dispuso el grueso de sus fuerzas de espaldas a la montaña y apostó a todos sus arqueros --unos cincuenta en total-- sobre una colina cercana para prevenir cualquier maniobra de la caballería enemiga sobre el flanco de su ejército; los arqueros tenían órdenes expresas de no abandonar su puesto bajo ninguna circunstancia. A continuación, los musulmanes, desafiando a la muerte, se lanzaron al ataque contra las fuerzas ingentemente superiores de los paganos de Quraish, consiguiendo una ventaja decisiva que a punto estuvo de darles la victoria. Sin embargo, en ese momento la mayoría de los arqueros, convencidos de que la batalla había sido ya ganada, y temiendo perder su parte del botín, abandonaron su posición de cobertura y se unieron a la refriega en torno al campamento de los Quraish. Aprovechando esta oportunidad, el grueso de la caballería de Quraish, al mando de Jalid ibn Al-Walid (quien poco después de esta batalla se convirtió al Islam y que más tarde llegaría a ser uno de los más grandes generales de la historia del Islam) viró en una amplia maniobra envolvente y atacó a las fuerzas musulmanas por retaguardia. Desprovistos de la cobertura de los arqueros y cogidos entre dos fuegos, los musulmanes huyeron en desbandada, sufriendo gran número de bajas. El Profeta y un puñado de sus más fieles Compañeros se defendieron desesperadamente, y el Profeta cayó herido de consideración. Inmediatamente, se alzó un clamor: “¡Han matado al Enviado de Dios!” Muchos de los musulmanes empezaron a huir; y algunos estuvieron a punto de rendirse al enemigo. Pero unos pocos Compañeros --entre los que se encontraban Umar ibn al-Jattab y Talha --gritaron: "¿De que valen vuestras vidas sin él, Oh creyentes? ¡Muramos como él ha muerto!" --y se arrojaron contra el enemigo con la fuerza de la desesperación. El resto de los musulmanes que, mientras tanto, habían sabido que el Profeta seguía vivo, se hicieron eco de su ejemplo, se reagruparon y contraatacaron al enemigo, con lo que se consiguió evitar una derrota segura. Sin embargo, como los musulmanes estaban ya demasiado agotados para aprovechar sus oportunidades de victoria, la batalla terminó sin un claro vencedor, y el enemigo emprendió su retirada hacia Mecca. Al día siguiente, el Profeta salió en su persecución a la cabeza de setenta de su Compañeros, pero cuando los musulmanes llegaron a un lugar denominado Hamra al-Asad, a unos trece kilómetros al sur de Medina, se vio claramente que los paganos de Quraish no estaban dispuestos a arriesgarse a otro encuentro y habían acelerado su retorno a casa; en consecuencia, el minúsculo ejército musulmán regresó a Medina.

2 E.d., los clanes de Banu Salama y Banu Hariza que estuvieron a punto de unirse a los desertores encabezados por Abd Allah ibn Ubay (véase la nota anterior).

3 Alusión a la batalla de Badr, en el 2 heg., que será tratada con mayor extensión en el sura 8.

4 Como resulta evidente por el siguiente versículo, la alusión del Profeta al auxilio de Dios a los creyentes mediante miles de ángeles significa, metafóricamente, un fortalecimiento de los corazones de los creyentes mediante fuerzas espirituales procedentes de Dios (Manar IV, 112 ss., y IX, 612 ss.). Un anuncio muy similar --referido a la batalla de Badr-- se encuentra en 8:9-10, en donde se mencionan "mil" ángeles. Las diferencias numéricas (mil, tres mil y cinco mil), parecen indicar el carácter ilimitado de la ayuda de Dios a aquellos que son "pacientes en la adversidad y conscientes de Él". Es razonable asumir que el Profeta alentara de esta forma a sus seguidores poco antes de la batalla de Uhud, o sea, después de que trescientos hombres encabezados por Abd Allah ibn Ubay desertaran y otros grupos "estuvieran a punto de echarse atrás" vista la ingente superioridad de las fuerzas enemigas.

5 Según muchos comentaristas (véase Manar IV, 112), esta interpolación está justificada por los dos versículos anteriores, que muestran que fue el Profeta quien, por inspiración divina, hizo esa promesa a los creyentes. Véase 8:9, en donde se formula una promesa similar con ocasión de la batalla de Badr.

6 Lit., "para destruir a algunos... o [de ese modo] humillarles". Resulta evidente que la partícula au ("o") no denota, en este contexto, una alternativa, sino más bien una especificación (tanwii) --como, por ejemplo, en la frase "diez personas murieron o resultaron heridas": es decir, que algunos de ellos murieron y otros resultaron heridos.

7 Tal como se sabe por varias Tradiciones auténticas, el Profeta invocó, durante la batalla de Uhud, la maldición de Dios contra los dirigentes de los Quraish paganos (Bujari, Tirmidi, Nasa’i y Ahmad ibn Hanbal); y cuando yacía en el suelo herido de consideración, exclamó: "¿Cómo podrá esa gente prosperar después de haberle hecho esto a su profeta, cuando él sólo les invita [a reconocer] a su Sustentador?" --y entonces fueron revelados estos dos versículos (Muslim e Ibn Hanbal).

8 Para encontrar una definición de riba ("usura"), véase la nota 35 en 30:39, que es donde este término aparece por primera vez en el Qur’an. En cuanto a la conexión de este versículo con el tema tratado anteriormente, la mejor explicación es en mi opinión la que da Qiffal (y que Rasi cita): Dado que los paganos de Mecca habían conseguido, principalmente a través de las ganancias de la usura, la riqueza que les había permitido equipar a un poderoso ejército con el que estuvieron a punto de derrotar en Uhud a los musulmanes, estos, que entonces habían contado con un equipamiento muy pobre, podrían sentirse tentados a emular a sus enemigos en este respecto; por eso, la revelación vuelve a insistir en la prohibición de la usura, a fin de suprimir esta tentación --para ellos y también para las futuras generaciones de creyentes.

9 La palabra sunna (cuyo plural es sunan) designa un "modo de vida" o "conducta" (y de ahí su aplicación, en terminología islámica, al modo de vida del Profeta como ejemplo para sus seguidores). En este pasaje, el término sunan se refiere a las "condiciones (ahwal) que caracterizaron a épocas pasadas" (Rasi), en las que, a pesar de los continuos cambios, puede apreciarse una pauta que se repite: esta es una alusión típica del Qur’an a las posibilidades, y a la necesidad, de aprender de las experiencias humanas pasadas.

10 Alusión a la batalla de Uhud, que a punto estuvo de acabar en desastre, y a la gran pérdida de vidas humanas (unos setenta hombres) que sufrieron los musulmanes.

11 Lit., "una herida" (qarh) o, según algunos filólogos, "dolor causado por una herida".

12 E.d., "Su decisión de permitir que algunos de vosotros mueran mártires por Su causa no se debe a Su amor por los perversos enemigos que se oponen a vosotros, sino a Su amor por vosotros." El término shuhadá (pl. de shahíd) significa "testigos" y también "mártires". La traducción que he escogido abarca tanto el concepto de "dar testimonio de la verdad" como el de "martirio" por la causa de Dios.

13 Lit., "mientras Dios no tenga constancia de quienes de vosotros se han esforzado... y de quienes son pacientes en la adversidad". Dado que Dios es omnisciente, el que "Dios no tenga constancia" implica, por descontado, que la conducta a la que se hace alusión no se ha presentado o no existe (Samajshari).

14 En opinión de Samajshari, este es un doble reproche dirigido a la mayoría de los Compañeros que tomaron parte en la batalla de Uhud: en primer lugar, por su insistencia en combatir al enemigo a campo abierto, en contra del consejo del Profeta, y arriesgándose innecesariamente a un peligro mortal; y, en segundo lugar, por no haber estado a la altura de lo que se esperaba de su fe durante la primera fase de la batalla (véase la nota 90). Este pasaje puede tener otra implicación más positiva: a saber, la alusión a la lección que los creyentes deberían extraer de su cuasi-derrota, y un recordatorio del hecho de que su futuro dependía de la fuerza de su fe en Dios (cf. versículo 139) y no de un deseo pasajero de autoinmolación.

15 Este énfasis en la mortalidad del Profeta --y la de todos los profetas que le precedieron-- está relacionada, en primer lugar, con la batalla de Uhud y el rumor de su muerte, que llevó a muchos musulmanes a abandonar la lucha y a algunos de ellos al borde de la apostasía (Tabari; véase también la nota 90). En un sentido más amplio, sin embargo, este pasaje reafirma la doctrina islámica fundamental de que la adoración se debe sólo a Dios, y de que ningún ser humano --ni siquiera un profeta-- puede tener parte en ella. Fue este, precisamente, el pasaje del Qur’an que Abu Bakr, el primer califa, recitó inmediatamente después de la muerte del Profeta, cuando muchos musulmanes pusilánimes pensaban que eso significaba el final del Islam; pero tan pronto como Abu Bakr hubo dicho: "En verdad, quien adoraba a Muhammad sepa que Muhammad ha muerto; pero quien adora a Dios sepa que Dios es el viviente, y no muere" (Bujari), cesó el desconcierto. -- La expresión "volverse atrás" denota --según las circunstancias-- la apostasía o un abandono deliberado de los esfuerzos por la causa de Dios.

16 Lit., "Él es el mejor de todos los que prestan auxilio".

17 E.d., algo que Él nunca permite. El uso del adverbio "nunca" en mi traducción se basa en la forma gramatical lam iunassil (lit., "Él no ha ido haciendo descender"), que implica una continuidad en el tiempo.

18 Lit., "cuando les estabais derrotando": alusión a las primeras fases de la batalla de Uhud. En cuanto a la promesa que se menciona, véanse los versículos 124-125 de este sura.

19 Lit., "discrepasteis entre vosotros sobre la orden [del Profeta]" --alusión al abandono de su puesto por parte de los arqueros en el momento en que parecía conseguida la victoria (véase la nota 90).

20 Sólo algo menos de diez de los cincuenta arqueros permanecieron en su puesto y fueron muertos en el ataque de la caballería de Jalid. A estos, y al puñado de Compañeros que siguieron luchando después de que el grueso de los musulmanes hubieran huido, es a los que hace alusión la segunda parte de esta frase.

21 Lit., "os apartó de ellos".

22 E.d., la conciencia de su vergonzosa conducta en Uhud (véase la nota 90) habría de ser, a la larga, más dolorosa para ellos que la pérdida de la victoria y la muerte de muchos de sus camaradas: y este es el significado de la "prueba" que se menciona en el versículo anterior.

23 E.d., a aquellos que se habían mantenido firmes durante la batalla. Según algunos comentaristas --en particular Ragib-- el término nuaas (lit., "el sopor que precede al sueño") se usa aquí metafóricamente y denota una "calma interior".

24 E.d., en la cuestión de la victoria o la derrota. El "pensar a la manera del paganismo ignorante" es evidentemente una alusión a la renuencia inicial de aquella gente pusilánime a admitir su responsabilidad moral por lo ocurrido, y a la forma en que se exoneraban diciendo que el hecho de no haber estado a la altura de su fe había sido algo "predestinado". Véase también sura 5, nota 71.

25 E.d., que si bien Dios adjudica el éxito o el fracaso a quien Él quiere, "el hombre sólo obtendrá aquello por lo que se esfuerce" (53:39).

26 Lit., "no nos habrían matado aquí".

27 Lit., "todo lo que hay en vuestros corazones".

28 Esto ilustra una importante doctrina coránica, que se puede resumir como sigue: "la influencia de Satán" sobre el hombre no es la causa original del pecado sino su primera consecuencia: es decir, la consecuencia de la propia actitud mental de una persona que en momentos de crisis moral le induce a escoger la alternativa más fácil, y en apariencia la más agradable, de cuantas dispone, con lo que se hace ya culpable de una falta, ya sea por acción o por omisión. Por lo tanto, el que Dios "haga" a una persona cometer un pecado depende de la existencia, en dicho individuo, de una actitud mental que le predispone a cometer tal pecado: lo que, a su vez, implica la libertad de elección del hombre --esto es, su capacidad de elegir conscientemente, dentro de ciertos límites, entre dos o más alternativas a su disposición.

29 Lit., "cuando viajaban por la tierra".

30 Lit., "para que Dios haga que esto sea...": pero dado que la partícula li en li-iayaal es evidentemente una lam al-aaqiba (e.d., la letra lam que denota una consecuencia), la mejor forma de traducirla en este contexto es mediante la conjunción "porque" seguida de futuro.

31 Lit., "ellos".

32 Lit., "fuiste suave con ellos" --e.d., con aquellos de sus seguidores que faltaron a su obligación antes y durante el desastre en Uhud. Según todos los testimonios existentes, el Profeta no llegó siquiera a reprochar a ninguno de ellos lo que habían hecho.

33 Este precepto, que implica el gobierno mediante consenso y consulta, debe considerarse como una de las cláusulas fundamentales de la legislación coránica relativa al régimen de gobierno. El pronombre "ellos" se refiere a los creyentes, es decir, a toda la comunidad, mientras que la expresión al-amr que aparece en este contexto --así como la frase amruhum shura bainahum en 42:38 revelada mucho antes-- denota todos los asuntos de interés público, incluida la administración del estado. Todas las autoridades coinciden en que esta ordenanza, si bien va dirigida en primer lugar al Profeta, es vinculante para todos los musulmanes y en todos los tiempos. (Para un análisis de sus implicaciones más amplias, véase State and Government in Islam, pp. 44 ss.) Algunos sabios musulmanes deducen del texto de esta ordenanza que el jefe de la comunidad, si bien está obligado a someter los asuntos al consejo, es libre de aceptar o rechazar sus recomendaciones; sin embargo, resulta evidente que esta es una conclusión arbitraria, si se recuerda que el Profeta se consideraba obligado a acatar las decisiones de su consejo (véase la nota 90). Asimismo, cuando fue preguntado --según una Tradición que se remonta a Ali ibn Abi Talib-- sobre las implicaciones de la palabra aasm ("tomar una decisión") que aparece en este versículo, el Profeta respondió: "[Significa] consultar con gente de conocimiento (ahl ar-ra’i) y luego acatar [su dictamen]" (véase el comentario de Ibn Kazir a este versículo).

34 E.d., que atribuya a Dios sus propias opiniones y luego llame a sus seguidores a depositar su confianza en Dios. A pesar de lo irracional de semejante fraude, está extendida entre los no-creyentes la opinión de que el Profeta "compuso" él mismo el Qur’an y luego lo atribuyó falsamente a la revelación divina.

35 Referido, en este caso, al Profeta Muhammad y en general a todos los profetas.

36 E.d., por atribuir falsamente a Dios sus propias opiniones, o distorsionar Sus mensajes por medio de interpolaciones arbitrarias y alteraciones deliberadas en el texto de la revelación --acusación que se dirige a menudo en el Qur’an (p.e., 2:79 y 3:78) a los seguidores de revelaciones anteriores.

37 E.d., en la batalla de Badr, en el año 2 heg.

38 Muchos de los seguidores del Profeta habían estado convencidos de que, cualesquiera que fueran las circunstancias, Dios les concedería la victoria por el hecho de ser creyentes. La amarga experiencia de Uhud fue para ellos un golpe muy duro; y el Qur’an les recuerda aquí que esta calamidad fue consecuencia de sus propias acciones.

39 Sólo el combate en defensa propia --en el sentido más amplio del término-- puede ser considerado como "combatir por la causa de Dios" (véase 2:190-194 y las notas correspondientes); y, de esta forma, la conjunción "o" entre estas dos frases es casi sinónima de la expresión "en otras palabras".

40 Esta es una alusión a los trescientos hombres que, en el camino de Medina al monte Uhud, abandonaron al Profeta alegando con engaño que en realidad él no tenía intención de entrar en combate (véase la nota 90). Pero como en su fuero interno sabían que se entraría en combate, su deserción de la causa de Dios fue casi equivalente a una negación de Él (kufr, se traduce aquí por "apostasía").

41 Lit., "después de haber sido heridos". La mayoría de los comentaristas consideran esto como una alusión a las bajas sufridas por los musulmanes en la batalla de Uhud. Sin embargo, es probable que las implicaciones sean mucho más amplias, tanto más cuanto que este pasaje está conectado directamente con los versículos precedentes que hablan en términos generales de los mártires que mueren por la causa de Dios. Existe una tendencia marcada en la mayoría de los comentaristas clásicos a ver alusiones históricas precisas en muchos pasajes coránicos que expresan ideas de una consideración mucho más amplia y que se refieren a la situación humana en sí. Un ejemplo de esto lo encontramos en los versículos 172-175. Algunos comentaristas opinan que se refieren a la infructuosa expedición hasta Hamra al-Asad, el día siguiente a la batalla de Uhud, mientras que otros ven una alusión a la expedición que el Profeta realizó al año siguiente, y que se conoce históricamente por "la Pequeña Badr" (Badr as-Sugra); otros, por su parte, piensan que el versículo 172 se refiere a la primera expedición y los versículos 173-174 a la segunda. En vista de esta evidente falta de unanimidad --debida a la ausencia de una confirmación realmente fiable, ya sea en el propio Qur’an o en las Tradiciones auténticas, de cualquiera de estas suposiciones especulativas-- es razonable deducir que este pasaje en su conjunto expresa una lección general que sirve, por así decirlo, de corolario a las referencias históricas a la batalla de Uhud y a las enseñanzas a extraer de ella.

42 Lit., "aquellos a quienes la gente dijo".

43 E.d., el daño moral que produce mostrar debilidad en la fe y falta de valor: alusión a lo que les ocurrió a muchos musulmanes en Uhud.

44 E.d., aquellos que "se alían con Satán" al hacer el mal deliberadamente.

45 Lit., "no asignarles una porción".

46 Esta es una alusión a la doctrina de la ley natural (sunnat Allah, "el uso, o el proceder, de Dios" en terminología coránica) a la que están sujetas las inclinaciones y las acciones del hombre, así como el resto de lo que acontece en el universo. Este versículo dice, en otras palabras: "Como esta gente está empeñada en negar la verdad, el que les demos rienda suelta [esto es, libertad de elección y tiempo para reconsiderar su actitud] no será al final beneficioso para ellos, sino que, por el contrario, hará que aumente su falsa confianza y, en consecuencia, su iniquidad." Aquí, como en muchos otros pasajes similares del Qur’an, Dios atribuye el "aumento de su delito", a Su voluntad, por ser Él quien ha impuesto a toda la creación la ley natural de causa y efecto. (Véase también la nota 4, en 14:4.)

47 Algunos comentaristas (p.e., Rasi) suponen que la expresión ma antum aalaihi (lit., "aquello en lo que estáis") significa en este contexto "el estado en el que estáis" --es decir, el estado de debilidad y de confusión en que se encontraba la comunidad musulmana después de la batalla de Uhud-- y, por lo tanto, que este pasaje va dirigido a los creyentes. Sin embargo, esta interpretación no resulta convincente. Aparte del hecho de que la referencia a los creyentes está en tercera persona, mientras que ma antum aalaihi está en segunda persona del plural, esta última expresión denota casi siempre, tanto en el Qur’an como en las Tradiciones, la forma de vida y las creencias de la gente. Existen, además, testimonios fidedignos a tenor de que Ibn Abbas, Qatada, Ad-Dahhak, Muqatil y Al-Kalbi declaraban tajantemente que esto iba dirigido a "aquellos que niegan la verdad", que es a quienes se refieren los pasajes anteriores (véanse los comentarios de Tabari y Bagawi a este versículo). El susodicho pasaje, entendido en este sentido, implica que los creyentes llegarían con el tiempo a distinguirse de los no-creyentes, no sólo en sus corazones sino también en sus objetivos sociales y en su forma de vivir.

48 E.d., que es por medio de esos enviados como Dios revela al hombre una visión parcial de la realidad que sólo Él conoce plenamente.

49 Esta es una alusión a la forma de vida de los no-creyentes que se menciona en el versículo 179: una forma de vida caracterizada por un apego extremado a los bienes materiales de este mundo --un materialismo basado en una falta de creencia en algo que trascendiera los problemas prácticos de la vida.

50 Según varias Tradiciones auténticas, los judíos de Medina eran dados a satirizar las expresiones del Qur’an, especialmente la de 2:245 --"¿Quien hará a Dios un préstamo generoso, que Él le devolverá ampliamente incrementado?"

51 Acerca de esta acusación dirigida contra los judíos, véase la nota 48, en sura 2.

52 En otras palabras, a menos que se ajuste a la Ley Mosaica, que prescribe las ofrendas consumidas por el fuego como parte esencial de los ritos sagrados. Si bien este aspecto de la Ley había caído en desuso a raíz de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén, los judíos de la época post-talmúdica estaban convencidos de que el Mesías que les había sido prometido restablecería la totalidad de los ritos mosaicos; y por esto se negaban a aceptar como profeta a quien no se ajustara a la ley de la Tora en todos sus detalles.

53 En la época en que se produjeron el martirio de Juan el Bautista y el de Zacarías, la exclamación de Jesús: "Oh Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas" (Mateo 23 37), y la alusión de Pablo de Tarso a los judíos "que dieron muerte a los profetas" (1Tesalonicenses 2 15), aun existía el Segundo Templo y las oblaciones consumidas por el fuego eran una práctica cotidiana: por tanto, la negativa de los judíos a aceptar a los profetas ya mencionados, y que culminó en su martirio, no puede ser atribuida a la falta de conformidad de dichos profetas con la Ley Mosaica.

54 Esto enlaza con los versículos 183-184, en donde se habla de la negativa de los judíos a aceptar el mensaje del Qur’an. La implicación del versículo 187 es que el advenimiento del Profeta Muhammad estaba profetizado en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, y que los seguidores de la Biblia tenían la obligación de transmitir esa profecía y no ocultarla, como han hecho en realidad.

55 Lit., "que malo es lo que compran" --alusión a la creencia de los judíos de ser "el pueblo elegido de Dios", y a la convicción de los cristianos de que la fe en su "redención por Jesús" les asegura automáticamente la salvación: el "negocio" se reduce en ambos casos, a una ilusión de inmunidad en la Otra Vida.

56 E.d., que a pesar de lo que alegan, no han preservado la integridad de la Biblia y de la fe de Abraham (Rasi).

57 Lit., "y [echados] de costado".

58 Lit., "en vano" (bátilan): véase nota 11, en 10:5.

59 E.d., el sufrimiento que el pecador habrá de soportar en la Otra Vida será la consecuencia de la deshonra espiritual a la que se ha hecho merecedor por sus acciones en este mundo.

60 Lit., "un portavoz".

61 E.d., "sois todos miembros de la misma raza humana, y por tanto iguales."

62 Véase sura 2, nota 203, y sura 4, nota 124.