Sura
2
Al-Baqara
(La
Vaca)
Período de Medina
(104) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No digáis [al Profeta]: Escúchanos, decid más bien, Ten paciencia con nosotros, y prestad[-le] atención, porque un doloroso castigo les aguarda a quienes rechazan la verdad.[1]
(105) Ni a aquellos seguidores de una revelación anterior que se obstinan en negar la verdad, ni a los que atribuyen divinidad a otros seres junto con Dios, les gustaría que vuestro Sustentador hiciera descender para vosotros bien alguno;[2] pero Dios distingue con Su gracia a quien Él quiere --pues Dios es de una generosidad infinita.
(106) Si anulamos un mensaje o provocamos su olvido, lo sustituimos por otro mejor o semejante.[3] ¿No sabes que Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa? (107) ¿No sabes que de Dios es el dominio sobre los cielos y la tierra y que nadie hay aparte de Dios que pueda protegeros ni prestaros auxilio?
(108) ¿Es que vais a pedir a vuestro Enviado lo que se le pidió antes a Moisés? Quien elige rechazar [la evidencia de] la verdad, en lugar de creer en ella,[4] se ha extraviado ya del camino recto.
(109) A muchos de los seguidores de una revelación anterior les gustaría haceros renegar de la verdad, después de haber creído, por una envidia egoísta --[aún] después de habérseles esclarecido la verdad. No obstante, perdonad y sed tolerantes, hasta que Dios haga manifiesta Su voluntad: ciertamente, Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.
(110) Y sed constantes en la oración y pagad el impuesto de purificación; pues, todo el bien que hagáis como adelanto para vosotros mismos, lo encontraréis junto a Dios: ciertamente, Dios ve todo lo que hacéis.
(111) Y dicen:[5] Nadie entrará jamás en el paraíso a menos que sea judío --o, cristiano. ¡Esas son fantasías suyas! Di: ¡Presentad una prueba,[6] si es verdad lo que decís!
(112) ¡No!, en verdad: todo aquel que someta su ser por entero a Dios,[7] y además obre rectamente, tendrá su recompensa junto a su Sustentador; esos nada tienen que temer y no se lamentarán.[8]
(113) Y los judíos afirman: Los cristianos carecen de base para sus creencias, mientras que los cristianos afirman: Los judíos carecen de base para sus creencias --¡y ambos citan la escritura divina! Otro tanto han dicho [siempre] quienes carecen de conocimiento;[9] pero Dios decidirá entre ellos sobre aquello en lo que discrepaban.[10]
(114) ¿Y quien es más malvado que aquel que impide que se mencione el nombre de Dios en [cualquiera de] Sus casas de adoración y se esfuerza por arruinarlas? Esos no deberán entrar en ellas sino con temor.[11] Sufrirán humillación en esta vida; y en la Otra Vida un terrible castigo.
(115) De Dios son el este y el oeste: y allí donde os volváis hallaréis la faz de Dios. Ciertamente, Dios es infinito, omnisciente.
(116) Y, no obstante, algunos afirman: ¡Dios ha tomado para sí un hijo! ¡Infinito es en Su gloria![12] ¡No!, sino que Suyo es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra: todas las cosas obedecen fielmente Su voluntad. (117) Él es el Originador de los cielos y de la tierra: cuando decreta la existencia de algo, le dice tan sólo: Sé --y es.
(118) Y [sólo] quienes carecen de conocimiento dicen: ¿Por que Dios no nos habla, ni se nos muestra un signo [milagroso]? Otro tanto dijeron quienes les precedieron:[13] sus corazones se asemejan. Ciertamente, hemos hecho claros los signos para aquellos dotados de certeza interior.
(119) En verdad, te hemos enviado [Oh Profeta] con la verdad, como portador de buenas nuevas y como advertidor: y no se te hará responsable de los condenados al fuego abrasador.
(120) Pues los judíos nunca estarán complacidos contigo, ni tampoco los cristianos, mientras no sigas sus creencias. Di: Ciertamente, la guía de Dios es la única guía verdadera.
Y, ciertamente, si siguieras sus erróneas opiniones, después de todo el conocimiento que te ha llegado, no tendrías quien te protegiera de Dios ni quien te auxiliara.
(121) Aquellos a quienes hemos entregado la escritura divina [y que] la siguen como debe ser seguida[14] --son quienes [verdaderamente] creen en ella; pero quienes eligen rechazar su verdad-- ¡esos!, ellos son los perdedores.
(122) ¡Oh hijos de Israel! Recordad las bendiciones que os dispensé y como os favorecí más que a ningún otro pueblo; (123) y sed conscientes de [la llegada de] un Día en el que ningún ser humano será valedor por otro, ni se aceptará rescate por ninguno de ellos, ni les valdrá intercesión alguna, y no serán auxiliados.[15]
(124) Y [recordad esto:] cuando su Sustentador puso a prueba a Abraham con [Sus] ordenes y este las cumplió,[16] le dijo: Haré de ti un guía para los hombres.
Abraham pregunto: ¿Y [harás guías] también a mis descendientes?
[Dios] respondió: Mi pacto no incluye a los malhechores.[17]
(125) Y, he ahí, que hicimos del Templo un centro al que la gente pudiera acudir una y otra vez, y un lugar de refugio:[18] tomad, pues como lugar de oración el lugar en el que Abraham se situaba.[19]
Y encomendamos esto a Abraham e Ismail: Purificad Mi Templo para los que han de dar vueltas en torno a él,[20] los que permanecerán en retiro junto a él y los que se inclinarán y se postrarán [en oración].
(126) Y, he ahí, que Abraham imploró: ¡Oh Sustentador mío! Haz de esta una tierra segura y provee de frutos a aquellos de sus habitantes que crean en Dios y en el Último Día.
[Dios] respondió: Y a quien rechace la verdad, le dejaré disfrutar por un tiempo breve --pero al final le arrastraré al sufrimiento del fuego: ¡que mal fin!
(127) Y cuando Abraham e Ismail levantaban los cimientos del Templo, [imploraron]: ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Acéptanos esto: pues, ciertamente, sólo Tú eres quien todo lo oye, quien todo lo sabe!
(128) ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Haz
que estemos sometidos a Ti, haz de nuestra descendencia[21]
una comunidad sometida a Ti, muéstranos
nuestros ritos de adoración y acepta nuestro arrepentimiento: pues,
ciertamente, sólo Tú eres el Aceptador de Arrepentimiento, el Dispensador de
Gracia!
(129) ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Suscita en nuestra descendencia[22] a un profeta de entre ellos, que les transmita Tus mensajes, les imparta la revelación y la sabiduría, y les haga crecer en pureza: pues, ciertamente, solo Tú eres todopoderoso, sabio!
(130) ¿Y quien, sino alguien de mente débil, querría abandonar la fe de Abraham a quien, en verdad, favorecimos en esta vida y en la próxima estará, ciertamente, entre los justos?
(131) Cuando su Sustentador le dijo: ¡Sométete a Mí!--respondió: Me someto a [Ti,] el Sustentador de todos los mundos.
(132) Y esto fue lo que Abraham legó a sus hijos, y [lo mismo hizo] Jacob: ¡Oh hijos míos! He aquí, que Dios os ha escogido la fe más pura; no dejéis que os sobrevenga la muerte sin haberos sometido a Él.
(133) ¡Pero no! Y eso que vosotros [mismos, Oh hijos de Israel,] dais testimonio[23] de que Jacob, estando próxima su muerte, dijo a sus hijos: ¿A quien adoraréis cuando yo ya no esté?
Ellos respondieron: Adoraremos a tu Dios, el Dios de tus padres Abraham, Ismail[24] e Isaac, el Dios Unico; y a Él nos sometemos.
(134) Esa es una comunidad ya desaparecida; recibirán lo que se hayan ganado, como recibiréis vosotros lo que os hayáis ganado; y no seréis juzgados por lo que hicieron.[25]
(135) Y dicen: "Sed judíos" o, "cristianos" --"y estaréis en el camino recto." Di: "¡No!, sino [que seguimos] la creencia de Abraham, que se apartó de todo lo falso,26 y no fue de los que atribuyen divinidad a algo distinto de Dios."
(136) Decid: "Creemos en Dios y en lo que se ha hecho descender sobre nosotros y en lo que descendió sobre Abraham, Ismail, Isaac, Jacob y sus descendientes,27 y lo que fue entregado a Moisés y a Jesús, y en lo que fue entregado a todos los [demás] profetas por su Sustentador: no hacemos distinciones entre ninguno de ellos.28 Y es a Él a quien nos sometemos."
(137) Y si [otros] creen igual que vosotros, estarán, ciertamente, en el camino recto; y si se apartan, sólo ellos habrán caído en el error, y Dios te protegerá de ellos: pues sólo Él todo lo oye, todo lo sabe.
(138) [Di: "¡Nuestra vida toma su] tinte de Dios! ¿Y quien puede teñir mejor [la vida] que Dios, si realmente le adoramos a Él?"
(139) Di [a los judíos y a los cristianos]: "¿Vais a discutir con nosotros sobre Dios?29 Él es nuestro Sustentador y también vuestro Sustentador --nuestro será el fruto de nuestras acciones y vuestro el fruto de las vuestras; y a Él nos consagramos por entero.
(140) "¿O diréis que Abraham, Ismail, Isaac, Jacob y sus descendientes fueron judíos' o cristianos'?"30 Di: "¿Sabéis más vosotros o Dios? ¿Y quien es más perverso que quien oculta un testimonio que ha recibido de Dios?31 Pero Dios no está desatento a lo que hacéis.
(141) Esa es una comunidad ya desaparecida; recibirán lo que se hayan ganado, como recibiréis vosotros lo que os hayáis ganado; y no seréis juzgados por lo que hicieron."
(142) Los necios de entre la gente dirán: "¿Que les ha apartado de la dirección en la que oraban hasta ahora?"32
Di: "De Dios son el este y el oeste; Él guía a quien Él quiere a un camino recto."33
(143) Y hemos hecho así de vosotros una comunidad intermedia,34 para que [con vuestras vidas] deis testimonio de la verdad ante toda la humanidad, y para que el Enviado de testimonio de ella ante vosotros.35
Y sólo pusimos [para esta comunidad] la dirección de la oración a la que antes te volvías [Oh Profeta], para distinguir a aquellos que siguen al Enviado de aquellos que le vuelven la espalda: pues, ciertamente, ha sido una dura prueba, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado rectamente.36 Pero, en verdad, Dios no va a descuidar vuestra fe --pues, ciertamente, Dios es muy compasivo con los hombres, dispensador de gracia.
(144) Te hemos visto [Oh Profeta] mirar al cielo con frecuencia [buscando guía]: y ahora vamos a hacer que te vuelvas en la oración en una dirección que te es querida. Vuelve, pues, tu rostro hacia la Casa Inviolable de Adoración; y dondequiera que estéis, volved vuestros rostros hacia ella [en la oración].
Y, ciertamente, aquellos que han recibido la revelación con anterioridad saben bien que esta [orden] procede en verdad de su Sustentador; y Dios no esta desatento a lo que hacen.
(145) Y, sin embargo, aunque presentaras todas las pruebas37 ante aquellos que han sido destinatarios de anteriores revelaciones, no seguirían la dirección en la que tu rezas; ni tu puedes seguir su dirección de oración y ni siquiera una parte de ellos sigue la dirección de los otros. Y si siguieras sus erróneas creencias después de todo el conocimiento que te ha llegado, ciertamente serías de los transgresores.
(146) Quienes han recibido la revelación con anterioridad, la conocen como conocen a sus propios hijos: pero, ciertamente, una parte de ellos oculta la verdad a sabiendas --(147) ¡la verdad que viene de tu Sustentador!38
No seas, pues, de los que dudan: (148) pues cada comunidad se vuelve en una dirección que le es propia, de la cual Él es el punto focal.39 Así pues, rivalizad en buenas obras. Dondequiera que estéis, Dios os reunirá a todos ante Él: pues, ciertamente, Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.
(149) Así, por dondequiera que salgas, vuelve tu rostro [en la oración] hacia la Casa Inviolable de Adoración --porque, ciertamente, esta orden viene en verdad de tu Sustentador; y Dios no esta desatento a lo que hacéis. (150) Y, por tanto, por dondequiera que salgas, vuelve tu rostro [en la oración] hacia la Casa Inviolable de Adoración; y dondequiera que estéis, volved vuestros rostros hacia ella, de modo que nadie, salvo los empeñados en la maldad, pueda alegar nada contra vosotros.40 Pero no les tengáis miedo a ellos, sino temedme a Mí, y [obedecedme,] para que pueda completar Mi bendición sobre vosotros y podáis seguir el camino recto.
(151) Igual que os hemos suscitado a un enviado de entre vosotros mismos para que os transmita Nuestros mensajes, os ayude a crecer en pureza, os imparta la Revelación y la Sabiduría y os enseñe lo que no sabíais: (152) así pues, acordaos de Mí y Yo me acordaré de vosotros; y sed agradecidos conmigo y no Me neguéis.
(153) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Buscad ayuda en la paciencia y en la oración: pues, ciertamente, Dios está con los que son pacientes en la adversidad. (154) Y no digáis de los que han caído luchando por la causa de Dios: "Están muertos". Al contrario, están vivos, pero no os dais cuenta.
(155) Y ciertamente os pondremos a prueba por medio41 del peligro, del hambre, de la perdida de bienes, de vidas y de frutos [del trabajo]. Pero da buenas nuevas a los que son pacientes en la adversidad --(156) que cuando les sucede una desgracia, dicen: "En verdad, de Dios somos y, ciertamente, a Él hemos de volver." (157) ¡Sobre ellos se derraman la gracia y las bendiciones de su Sustentador, y ellos son los que están en el camino recto!
[1]
Esta advertencia, que en principio va dirigida a los contemporáneos del
Profeta, tiene --como a menudo ocurre en el Quran-- connotaciones que
rebasan las circunstancias históricas que dieron pie a ella. Se advierte
aquí a los Compañeros de que deben tratar al Profeta con respeto y
subordinar sus deseos y expectativas personales a los mandatos de la Fe
revelados a través de él: y esta orden se mantiene en vigor para los
creyentes de cualquier época.
[2]
O sea, la revelación --que es el bien supremo. Esto alude a la negativa por
parte de los judíos y de los cristianos a aceptar que la revelación
hubiera sido concedida a una comunidad distinta a la suya.
[3]
El principio prescrito en este pasaje --y que está relacionado con la
sustitución de los decretos bíblicos por los contenidos en el Quran--
ha dado lugar a una interpretación errónea por parte de muchos teólogos
musulmanes. La palabra aya
(mensaje) tiene también el significado de versículo del Quran
(porque cada uno de esos versículos contiene un mensaje). Algunos
estudiosos se apoyan en este sentido restringido del termino aya
para deducir del susodicho pasaje que ciertos versículos del Quran
fueron abrogados por orden de Dios antes de que finalizara la revelación
del Quran. Aparte de lo fantasiosa que resulta tal afirmación --que nos
evoca la imagen de un escritor que corrige las pruebas de su manuscrito,
tachando un pasaje y sustituyéndolo por otro-- no existe una sola tradición
fiable acerca de que el Profeta declarase que un versículo del Quran había
sido abrogado. El origen de la llamada doctrina de la abrogación
pudiera estar en la incapacidad de algunos de los primeros comentaristas
para reconciliar ciertos pasajes coránicos con otros: dificultad que era
superada declarando que uno de los versículos en cuestión había sido
abrogado. Este procedimiento arbitrario explica asimismo que no exista
unanimidad en absoluto, entre los partidarios de la doctrina de la
abrogación, sobre cuantos, y cuales, son los versículos del Quran
que se ven afectados por ella; y tampoco, sobre si esta supuesta abrogación
implica la cancelación total de dicho versículo del conjunto
del Quran, o sólo una cancelación de la ordenanza, o declaración,
específica contenida en él. Resumiendo, la doctrina de la abrogación
carece por completo de base histórica y debe ser rechazada. Por otra parte,
la aparente dificultad de interpretación del susodicho pasaje coránico
desaparece inmediatamente si el termino aya
se entiende, correctamente, como mensaje y si leemos este versículo
juntamente con el anterior, que afirma que los judíos y los cristianos se
niegan a aceptar cualquier revelación que venga a reemplazar a la Biblia:
ya que, leído de esta forma, la abrogación se refiere a los mensajes
divinos anteriores y no a una parte del Quran.
[4]
Lit., quien toma el rechazo de la verdad a cambio de la creencia --es
decir, quien se niega a aceptar la evidencia interna de la verdad del
mensaje coránico y exige, en cambio, la demostración objetiva de su
origen divino (Manar I, 416 s.). --Lo que se le pidió antes a Moisés es la
exigencia de los hijos de Israel de ver a Dios cara a cara (cf. 2:55).
La expresión vuestro Enviado se refiere obviamente al Profeta
Muhammad, cuyo mensaje reemplaza a las revelaciones anteriores.
[5]
Esto enlaza con el versículo 109 anterior: A muchos de los seguidores de
una revelación anterior les gustaría haceros renegar de la verdad, etc.
[6]
Lit., presentad vuestra prueba --es decir, extraída de vuestras
escrituras.
[7]
Lit., quien someta su rostro ante Dios. Dado que el rostro de la
persona es la parte más expresiva del cuerpo, se usa en árabe clásico
para designar la totalidad de la persona, o el ser por entero. Esta expresión,
que se repite varias veces en el Quran, resume la definición perfecta
del Islam, palabra que, derivada
de la raíz verbal aslama, él
se sometió --significa auto-sometimiento [a Dios]: y en este
sentido se usan en el Quran los términos Islam
y muslim. (Para una presentación
completa de este concepto, véase la nota correspondiente a 68:35, que es
donde el termino muslim aparece
por vez primera en el orden cronológico de la revelación.
[8]
Así pues, según el Quran, la salvación no esta reservada a ninguna
secta en particular, sino que está abierta a todo aquel que reconoce
conscientemente la unidad de Dios, se somete a Su voluntad y, mediante su
rectitud en la vida, da aplicación practica a esta actitud espiritual.
[9]
Alusión a todos aquellos que afirman que sólo los miembros de su secta
obtendrán el favor de Dios en la Otra Vida.
[10]
En otras palabras: Dios confirmará la verdad de lo que era cierto [en
sus respectivas creencias] y mostrará la falsedad de lo que [de ellas] era
falso (Muhammad Abdu en Manar I,
428). El Quran confirma que existe un elemento sustancial de verdad en
todas las religiones que están basadas en la revelación divina y que sus
divergencias posteriores son producto de fantasías (2:111) y de un
deterioro paulatino de las enseñanzas originales. (Véase también
22:67-69.)
[11]
Es uno de los principios fundamentales del Islam que toda religión que
tenga como punto focal la creencia en Dios es digna de total respeto, sin
importar lo mucho que se discrepe de sus dogmas particulares. Por ello, los
musulmanes están obligados a honrar y proteger cualquier casa de adoración
dedicada a Dios, ya sea una mezquita, una iglesia, o una sinagoga (cf. el
segundo párrafo de 22:40); y el Quran condena como sacrilegio cualquier
intento de impedir a los seguidores de otra religión la adoración de Dios
según su entendimiento. Un ejemplo esclarecedor de este principio lo
muestra el tratamiento que el Profeta dio a la delegación de cristianos de
Nachran, en el año 10 heg. Se les dio libre acceso a la mezquita del
Profeta y, con su total consentimiento, celebraron allí sus ritos
religiosos, a pesar de que su adoración de Jesús como el hijo de
Dios y de María como la madre de Dios estaban en claro desacuerdo
con las creencias islámicas (véase Ibn Saad I/1, 84 s.).
[12]
Es decir, que Él está lejos de toda imperfección, como la que implicaría
la necesidad (o la posibilidad lógica) de tener descendencia, tanto
en sentido literal como metafórico. La expresión subhana
--aplicable exclusivamente a Dios-- lleva implícita Su total lejanía de
cualquier imperfección y de cualquier parecido, aun el más remoto, con
seres creados o cosas.
[13]
O sea, las gentes que no fueron capaces de percibir la verdad intrínseca de
los mensajes que les transmitieron los profetas e insistían en recibir un
milagro como prueba de que aquellos mensajes realmente procedían de
Dios y que, por eso, no se beneficiaron de ellos. -- Este versículo está
vinculado obviamente al versículo 108 y se refiere, por tanto, a las
objeciones que judíos y cristianos ponían al mensaje del Quran. (Véase
también la nota 29 en 74:52)
[14]
O: la practican con auténtica dedicación --es decir, se esfuerzan
por absorber su significado y por comprender su propósito espiritual.
[15]
Véase 2:48. En el susodicho contexto, esto se refiere, específicamente, a
la creencia de los judíos de que por ser descendientes de Abraham serán
rescatados en el Día del Juicio --creencia que es refutada en el versículo
siguiente.
[16]
Los comentaristas clásicos han caído en una especulación excesiva acerca
de la índole de tales ordenes (kalimat,
lit., "palabras"). Sin embargo, como el Qur'an no las especifica,
debe entenderse este pasaje, en su esencia, como el sometimiento total de
Abraham a los mandamientos que recibió de Dios.
[17]
Este pasaje, leído conjuntamente con los dos versículos anteriores, refuta
el alegato de los hijos de Israel de que en virtud de su descendencia de
Abraham, a quien Dios hizo "un guía para los hombres", ellos eran
"el pueblo elegido de Dios". El Qur'an deja claro que la eminente
posición de Abraham no confería automáticamente una posición semejante a
sus descendientes biológicos, y menos aún a los pecadores de entre ellos.
[18]
El Templo (al-bait) --lit.,
"la Casa [de Adoración]"-- que aquí se menciona es la Kaaba de
Mecca. En otros pasajes es mencionado en el Qur'an como "el Templo
Antiguo" (al-bait al-aatiq),
y con frecuencia también como "la Casa Inviolable de Adoración"
(al-masyid al-haram). Se dice que su prototipo fue construido por
Abraham como el primer templo dedicado al Dios Unico (véase 3:96), y que
por tal razón ha sido fijado como dirección de la oración (qibla) de todos los musulmanes y como meta de la peregrinación
anual (hach). Es de resaltar que aún
antes del Islam, la Kaaba estaba asociada al recuerdo de Abraham, cuya
personalidad ha permanecido siempre en un primer plano en el pensamiento árabe.
Según tradiciones árabes muy antiguas, fue en este emplazamiento, que más
tarde se convertiría en Mecca, en donde Abraham, para apaciguar a Sara,
abandonó a su esclava egipcia Hayar y al hijo de ambos, Ismail, a los que
había traído desde Canaán. Esto no resulta en absoluto improbable
teniendo en cuenta que para un beduino (y Abraham ciertamente lo era) un
viaje en camello de veinte, o aun treinta, días nunca ha sido nada fuera de
lo normal. A primera vista, la aseveración bíblica (Génesis 21
14) de que fue "en el desierto de Bersheba" (es decir, en la punta
sur de Palestina) donde Abraham dejó a Hayar e Ismail, podría parecer
contradictoria con la descripción coránica. Sin embargo, tal aparente
contradicción desaparece tan pronto como recordamos que para los antiguos
hebreos de las ciudades el termino "desierto de Bersheba" comprendía
todas las regiones desérticas al sur de Palestina, incluido el Hiyás.
Hayar e Ismail acabaron asentándose en el lugar donde fueron abandonados y
en donde luego descubrirían el manantial que hoy se denomina Pozo de Samsam;
y puede ser que precisamente ese manantial indujera a un grupo nómada de
familias beduinas pertenecientes a la tribu sureña (qahtani) de Yurhum a
asentarse allí. Pasado el tiempo, Ismail se casó con una joven de esa
tribu, con lo que se convirtió en progenitor de las tribus llamadas mustaariba
("arabizadas") --llamadas así por descender de un padre hebreo y
una madre qahtani. En cuanto a Abraham, se dice que visitó a menudo a Hayar
e Ismail; y que con ocasión de una de esas visitas periódicas construyó,
con la ayuda de Ismail, la estructura original de la Kaaba. (Para una
descripción mas detallada de la tradición abrahámica, véanse el Sahih y el Kitab al-Ilm de
Bujari, Tarij al-Umam de Tabari,
Ibn Saad, Ibn Hisham, el Muruch ad-Dahab
de Masuudi, el Muayam al-Buldan de
Iaqut y otros historiadores musulmanes antiguos.)
[19]
Esto puede referirse a una zona muy próxima a la Kaaba o, con mayor
probabilidad (Manar I, 461 s.), al recinto sagrado (haram) que la rodea. La palabra amn
(lit., "seguridad") indica en este contexto un refugio para todos
los seres vivos.
[20]
Dar siete vueltas (tawaf)
alrededor de la Kaaba es uno de los ritos de la peregrinación, e indica
simbólicamente que todas las acciones y empresas humanas deben tener por
centro la idea de Dios y Su unidad.
[21]
La expresión "nuestra
descendencia" designa la progenie de Abraham a través de su primogénito
Ismail, y es una referencia directa al Profeta Muhammad, que desciende de
este último.
[22]
Lit., "de entre ellos".
[23]
Es decir, "en las tradiciones religiosas que aceptáis". Hay que
destacar que la conjunción am con
la que se inicia esta frase, no se usa siempre en sentido interrogativo
(acaso...?): a veces --especialmente cuando no está sintácticamente
ligada a la frase anterior, como en este caso-- equivale a bal
("y sin embargo", o "pero no"), y carece de valor
interrogativo.
[24]
En el árabe clásico, como en el hebreo antiguo, la palabra ab
("padre") se usa para designar no sólo al progenitor directo
masculino, sino también a los abuelos y a antepasados aún más distantes,
así como a los tíos paternos: esto explica porque se menciona en este
contexto a Ismail, que era tío de Jacob. Su nombre precede al de Isaac por
ser el primogénito de Abraham.
[25]
Lit., "no seréis preguntados acerca de lo que hicieron". Este
versículo, al igual que el versículo 141 más abajo, insiste en el
principio islámico fundamental de la responsabilidad individual y niega la
idea de los judíos de que son "el pueblo elegido" en virtud de su
linaje, y así mismo --implícitamente-- la doctrina cristiana del
"pecado original" que según ellos pesa sobre todos los seres
humanos a causa de la caída de Adán.
26
La
palabra hanif se deriva del verbo hanafa,
que significa literalmente "él se inclinó [hacia el estado o la
tendencia correcta]" (cf. Lane II, 658). Ya antes del Islam, este término
tenía un matiz claramente monoteísta y se usaba para describir a un hombre
que se mantenía alejado del pecado, la mundanería y toda creencia dudosa,
en especial, de la idolatría; y tahannuf
designaba las practicas y devociones de los buscadores de Dios unitarios de
los tiempos pre-islámicos, y que consistían principalmente de
vigilias y oraciones prolongadas. Existen numerosos ejemplos de este uso de
los términos hanif y tahannuf en los
versos de los poetas pre-islámicos, p.e., Umayya ibn Abi s-Salt
y Yiran al-Aaud (cf. Lisán al-Aarab,
art. hanafa).
27
Lit., "los nietos" (al-asbat,
sing. sibt) --término que
se usa en el Qur'an para describir, en primer lugar, a los descendientes
inmediatos de Abraham, Isaac, Jacob y, luego, a las doce tribus que
surgieron de este linaje.
28
Es decir, "los consideramos a todos como verdaderos profetas de
Dios".
29
O sea, acerca de la voluntad de Dios en relación con la sucesión en la
Profecía y la salvación postrera del hombre. Los judíos creen que la
Profecía fue un privilegio concedido en exclusiva a los hijos de Israel, al
tiempo que los cristianos sostienen que Jesús --que desciende también
de los hijos de Israel-- fue la manifestación última y definitiva de
Dios en la tierra; y cada uno de estos dos grupos religiosos afirma que la
salvación está reservada exclusivamente a sus seguidores (véase 2: 111 y
135). El Qur'an refuta ambas ideas al destacar, en la frase siguiente, que
Dios es el Señor de toda la
humanidad, y que cada individuo será juzgado sólo en base a sus creencias
y a su conducta.
30
Acerca del termino asbat
(traducido aquí, al igual que en el versículo 136, por
"descendientes"), véase la nota 111 anterior. Con estas palabras
el Qur'an hace alusión al hecho de que el concepto de "pueblo judío"
no se formó sino varios siglos después
de la época de los patriarcas, y aun mucho después del tiempo de Moisés,
mientras que los conceptos de "cristiandad" y
"cristiano" eran desconocidos en tiempo de Jesús y son producto
de un desarrollo posterior.
31 Alusión
a la predicción bíblica del advenimiento del Profeta Muhammad (véase nota
33 del versículo 42 de este sura), que contradice convincentemente la
afirmación judéo-cristiana de que todos los profetas verdaderos,
posteriores a los patriarcas, pertenecieron a los hijos de Israel.
32
Antes de ser llamado a su misión profética, y durante el primer período
de esta, transcurrido en Mecca, el Profeta --y con él su
comunidad-- oraban en dirección a la Kaaba. Esto no era a causa de
una revelación específica, sino debido al hecho de que la Kaaba --si
bien con el paso del tiempo se había llenado de aquellos ídolos a los que
los árabes pre-islámicos rendían homenaje-- fue considerada
siempre como el primer templo dedicado al Dios Unico (cf. 3: 96). El
Profeta, consciente de la santidad de Jerusalén --el otro centro
sagrado de la fe unitaria-- rezaba, por lo general, frente a la cara
sur de la Kaaba, en dirección al norte, para así quedar mirando tanto a la
Kaaba como a Jerusalén. Después del éxodo a Medina, siguió aún rezando
en dirección al norte, teniendo ahora por qibla
(dirección de la oración) sólo Jerusalén. Sin embargo, pasados
aproximadamente dieciséis meses de su llegada a Medina, recibió una
revelación (versículos 142-150 de este sura) que fijó
definitivamente la Kaaba como qibla
de los seguidores del Qur'an. Este "abandono" de Jerusalén
evidentemente desagradó a los judíos de Medina, que debían sentirse
complacidos viendo como los musulmanes rezaban en dirección a su ciudad
sagrada; y, precisamente, a ellos va dirigida la frase inicial de este
pasaje. Si se examina el asunto desde el punto de vista histórico, no hubo
tal cambio en los mandamientos
divinos respecto de la qibla,
porque nunca había existido una normativa a este respecto antes de que
fueran revelados los versículos 142-150. Su vinculación lógica a
los pasajes anteriores, que en su mayoría se ocupan de Abraham y de su fe,
reside en el hecho de haber sido Abraham quien construyó la estructura
original del Templo que más tarde sería conocido como la Kaaba.
33
O también: "Él guía a un camino recto a quien quiere [ser
guiado]".
34
Lit.,
"una comunidad en el centro" --o sea, una comunidad que
mantiene el equilibrio justo entre los extremos y es realista en su valoración
de la naturaleza y posibilidades del hombre, por lo que rechaza tanto la
vida licenciosa como el ascetismo exagerado. El Qur'an, en consonancia con
sus frecuentes llamadas a la moderación en todos los aspectos de la vida,
exhorta a los creyentes a no poner excesivo énfasis en los aspectos físicos
y materiales de sus vidas, pero al mismo tiempo afirma que los impulsos y
deseos del hombre respecto a esta "vida de la carne", son de
designio divino y, por lo tanto, legítimos. Analizándolo más a fondo, la
expresión "una comunidad intermedia" puede considerarse como
resumen, por así decirlo, de la actitud islámica hacia el problema de la
propia existencia humana: un rechazo de la opinión de que existe un
conflicto inherente entre el espíritu y la carne, y una afirmación
decidida de la unidad natural dispuesta por Dios en este aspecto bipolar de
la vida humana. Esta actitud equilibrada, que es peculiar del Islam, emana
directamente del concepto de la unidad de Dios y, en consecuencia, de la
unidad de propósito subyacente a toda Su creación: por tanto, que se
mencione en este punto la "comunidad intermedia" sirve de
introducción apropiada al tema de la Kaaba, que es un símbolo de la unidad
de Dios.
35
Es
decir, "que vuestra forma de vivir sea un ejemplo para toda la
humanidad, como el Enviado es un ejemplo para vosotros".
36
Es decir, "a quienes Él ha dado entendimiento" (Rasi). La
"dura prueba" (kabira)
consistió en el hecho de que desde su éxodo a Medina, los musulmanes se
habían acostumbrado a rezar mirando a Jerusalén --asociada en sus
mentes con las enseñanzas de la mayoría de los profetas antiguos que el
Qur'an menciona-- y ahora se les exigía que rezaran en dirección a
la Kaaba, que por aquel tiempo (en el año segundo después de la hégira)
era todavía usada por los paganos de Quraish como un santuario dedicado a
la adoración de sus numerosos ídolos. Frente a esto, el Qur'an afirma que
para los verdaderos creyentes no sería difícil volver a adoptar la Kaaba
como su qibla: porque comprenderían
instintivamente la sabiduría divina detrás de esta orden que establecía
al templo de Abraham como símbolo de la unidad de Dios y como punto focal
de la unidad ideológica del Islam. (Véase también la nota 116 anterior.)
37
Lit., "todo signo (aya)",
es decir, de que es un mandamiento revelado.
38
Esto se refiere, fundamentalmente, al hecho de que la Kaaba era la qibla de Abraham, y también a las profecías relativas a Ismail
como progenitor de una "gran nación" (Génesis 21 13 y 18) de la que surgiría un día un profeta "semejante a
Moisés": ya que fue a través del Profeta árabe, descendiente de
Ismail, como se reveló la orden acerca de la qibla.
(Por lo que se refiere a predicciones aún más explícitas del futuro
advenimiento del Profeta Muhammad, que aparecen en los Evangelios canónicos,
véase 61:6 y la nota correspondiente.)
39
Lit., "todos tienen su dirección...", etc. Casi todos los
comentaristas clásicos, desde los Compañeros del Profeta en adelante,
interpretan esto como una referencia a las distintas comunidades religiosas
y a sus distintos modos de "volverse hacia Dios" en la adoración.
En su comentario a este versículo, Ibn Kazir destaca su similitud interna
con la frase que aparece en 5:48: "hemos fijado para cada una de
vosotras una ley y una forma de vida [distintas]". La aseveración de
que "cada comunidad se vuelve en una dirección que le es propia"
para dar expresión a su sometimiento a Dios implica, en primer lugar, que
el deseo del hombre de dirigirse a Dios en oración ha tomado diferentes
formas, en tiempos y circunstancias distintos (p.e., la elección de Abraham
al tomar la Kaaba como su qibla,
la concentración de los judíos sobre Jerusalén como centro espiritual, la
orientación hacia el este de las primeras iglesias cristianas y la orden
coránica en relación a la Kaaba); y, en segundo lugar, que la dirección
de la oración --por grande que sea su importancia
simbólica-- no representa la esencia de la fe: pues, como dice el
Qur'an: "la verdadera piedad no consiste en que volváis el rostro
hacia el este o hacia el oeste" 92:177), y, "de Dios son el este y
el oeste" (2:115 y 142). Por consiguiente, la revelación que estableció
a la Kaaba como qibla de los
musulmanes no debería ser tema de controversia para gentes de otras
creencias, ni motivo para que descrean de la verdad de la revelación coránica
en sí (Manar II, 21 s.).
40
Lit., "excepto quienes de ellos están empeñados en la transgresión"
(con respecto a la intencionalidad
que implica el uso del verbo en pasado en expresiones como al.ladina
dalamu o al.ladina kafaru, véase
la nota 6 del versículo 6 de este sura). El Qur'an destaca insistentemente
que los musulmanes son verdaderos seguidores de Abraham. Esta aseveración
quedaría, sin embargo, expuesta a objeciones mientras siguieran rezando en
una dirección distinta a la Kaaba, la qibla
de Abraham. La fijación de esta última como qibla
de los seguidores del Qur'an invalidaría tal argumento y sólo
"quienes están empeñados en la transgresión" (en este caso, la
distorsión de la verdad) continuarían desafiando en base a eso el mensaje
del Qur'an.
41
Lit., "con algo".