سورة الناس

بسم الله الرحمن الرحيم

  1. قُلْ أَعُوذُ بِرَبِّ النَّاسِ

  2. مَلِكِ النَّاسِ

  3. إِلَهِ النَّاسِ

  4. مِن شَرِّ الْوَسْوَاسِ الْخَنَّاسِ

  5. الَّذِي يُوَسْوِسُ فِي صُدُورِ النَّاسِ

  6. مِنَ الْجِنَّةِ وَ النَّاسِ

 

Sura 114

An-Nas  (Los Hombres)

Período incierto


Véase la introducción al sura anterior, con el que este está íntimamente relacionado.


En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:

(1) Di: “Me refugio en el Sustentador de los hombres,

(2) “el Soberano de los hombres,

(3) “el Dios de los hombres,

(4) “del mal del susurrador huidizo,

(5) “que susurra en los corazones de los hombres[1] --

(6) “de [toda incitación al mal por parte de] las fuerzas invisibles y también de los hombres.”[2]  


[1] E.d., “Satán” en el sentido más amplio de este término, como señala Rasi (citado en sura 14, nota 30).

[2] La anterior es quizás la mención más antigua en el Qur’án del término y concepto de al-yinna (sinónimo de al-yinn), del que se ofrece una explicación en el Apéndice III. En este contexto, denota probablemente las fuerzas intangibles y misteriosas de la naturaleza a las que está expuesta la psique del hombre, y que a veces hacen que nos resulte difícil discernir entre el bien y el mal. Sin embargo, a la luz de este último versículo del último sura del Qur’án es posible pensar también que las “fuerzas invisibles” de las que se nos exhorta a buscar refugio en Dios son las incitaciones al mal que emanan de la ceguera de nuestros propios corazones, de nuestros bajos apetitos, y de las nociones erróneas y falsos valores que puedan habernos sido transmitidos de nuestros antepasados.