|
سورة التكاثر |
|
بسم الله الرحمن الرحيم
|
Sura
102
At-Takázur
(El Afán De Tener Más Y Más)
Período
de Mecca
Este
sura
temprano de Mecca es uno de los pasajes proféticos más poderosos del Qurán,
e ilustra la insaciable codicia del hombre en general, y más concretamente, las
tendencias que han llegado a dominar todas las sociedades humanas en nuestra era
tecnológica.
En
el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:
(1) El afán de tener más y más os domina (2) hasta que entráis en vuestras tumbas.[1]
(3) ¡No, --en su momento habréis de saber!
(4) Y una vez más:[2] ¡No, --en su momento habréis de saber!
(5) ¡No! ¡Si tan sólo pudierais entender[-lo] con la comprensión [nacida] de la certeza, (6) ciertamente, veríais en verdad el fuego abrasador [del infierno]![3]
(7) Al final, ciertamente, lo veréis en verdad con ojos de certeza:[4]
(8) ¡y ese Día, ciertamente, seréis llamados a dar cuenta [del uso que hicisteis] del don de la vida!
[1]
El término takázur tiene la
connotación de desear codiciosamente el incremento, e.d., en los
beneficios, sean estos tangibles o intangibles, reales o ilusorios. En este
contexto, denota el afán obsesivo del hombre por adquirir más comodidad, más
bienes materiales, mayor poder sobre los demás o sobre la naturaleza, y un
progreso tecnológico incesante. Esta dedicación frenética a tales empeños,
con exclusión de todo lo demás, aparta al hombre de toda comprensión
espiritual y, por ende, de llegar a admitir restricciones o inhibiciones
basadas en valores puramente morales --con el resultado de que no sólo los individuos sino
sociedades enteras pierden gradualmente su estabilidad interna y, con ello,
toda posibilidad de alcanzar la felicidad.
[2]
Véase sura 6, nota 31.
[3]
Sc., en el que ahora os encontráis
e.d., el infierno en vida que es consecuencia de un modo de vida
fundamentalmente erróneo: una alusión a la destrucción gradual del
entorno natural del hombre, y también a la frustración, infelicidad y
confusión que el afán obsesivo y desenfrenado por el crecimiento económico
ha de provocar y de hecho ha provocado en nuestro tiempoen una
humanidad que está a punto de perder todo vestigio de orientación
espiritual y religiosa.
[4]
E.d., en el más allá, a través de una comprensión directa de la
verdadera naturaleza de las propias acciones pasadas, y del inevitable
sufrimiento que el hombre atrae sobre sí por su uso erróneo y pródigo del
don de la vida (an-naiim).