Muhammad,
su vida
basada en las fuentes más antiguas
Capítulo 2Una
gran pérdida
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LA
plegaria de Abraham tuvo respuesta, y
costosos presentes llegaban constantemente
a la Meca traídos por los peregrinos que
en número cada vez mayor venían de todas
las partes de Arabia, e incluso de más
allá, para visitar la Casa Sagrada. La
Peregrinación Mayor se hacía una vez al
año, pero la Kaabah también podía ser
honrada en cualquier momento mediante una
peregrinación menor; estos ritos
continuaron cumpliéndose con fervor y
devoción según las normas establecidas
por Abraham e Ismael. Los descendientes de
Isaac también veneraban la Kaabah como
un templo que había sido erigido por
Abraham. Lo consideraban como uno de los
remotos tabernáculos del Señor; pero a
medida que pasaron los signos se
contaminó la pureza de la adoración al
Dios Uno. Los descendientes de Ismael
llegaron a ser demasiado numerosos para
vivir todos en el valle de la Meca, y los
que se marcharon para asentarse en otros
lugares se llevaron consigo piedras del
recinto sagrado y cumplían ritos en su
honor. Más adelante, por influencia de
las tribus paganas vecinas, se añadieron
ídolos a las piedras y, finalmente, los
peregrinos comenzaron a traer ídolos a la
Meca. Fueron colocados cerca de la Kaabah,
y fue entonces cuando los judíos dejaron
de visitar el templo de Abraham. (1.1.,
15). Los
idólatras afirmaban que sus ídolos eran
poderes que actuaban como mediadores entre
Dios y los hombres. Como consecuencia, su
aproximación a Dios fue cada vez menos
directa, y, cuanto más distante les parecía
El, más se debilitaba su sentido de la
realidad del Más Allá, hasta que muchos
de ellos dejaron de creer en la vida después
de la muerte. Pero en medio de ellos, para
quien supiera interpretarlo, había una señal
evidente de que se habían ido alejando de
la verdad: ya no tenían acceso a la
fuente de Zamzam, e incluso habían
olvidado dónde estaba. Los yurhumíes,
que habían venido del Yemen, eran los
responsables directos. Se habían hecho
con el control de la Meca, y los
descendientes de Abraham lo habían
tolerado porque la segunda esposa de
Ismael era una parienta de Yurhum; pero
llegó el tiempo en que los yurhumíes
comenzaron a cometer toda clase de
injusticias, por lo que finalmente fueron
expulsados, y antes de marcharse
enterraron la Fuente de Zamzam.
Indudablemente lo hicieron para vengarse,
pero también es probable que abrigasen la
esperanza de volver y enriquecerse con
ello, porque la llenaron con parte del
tesoro del santuario, con las ofrendas de
los peregrinos que se habían acumulado en
la Kaabah a lo largo de los años, y luego
la cubrieron de arena. Su
puesto como Señores de la Meca fue
asumido por Juzaah, una tribu árabe
descendiente de Ismael que había emigrado
al Yemen y luego había regresado al
norte. Pero los juzaahíes no hicieron
ningún intento para encontrar las aguas
que le habían sido otorgadas
milagrosamente a su antepasado. Desde
aquel día se habían hecho brotar otros
pozos en la Meca, el don de Dios ya no era
una necesidad, y la Fuente Sagrada se
convirtió en un recuerdo medio olvidado. Juzaah
compartió de esta forma la culpa de
Yurhum. Deberían ser culpados también
en otros aspectos; un jefe suyo, en su
camino de regreso de un viaje a Siria, había
pedido a los moabíes que le diesen uno de
sus ídolos. Le dieron a Hubal y se lo
llevó al Santuario, e instalado dentro de
la misma Kaabah, se convirtió en el ídolo
principal de la Meca. |
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