Sobre la falta de formalismos
El Contrato de Hermandad.
Imam Al-Gazzali. Capítulo VIII

  LA OCTAVA OBLIGACIÓN es el alivio de las incomodidades e inconveniencias.

No debes molestar a tu hermano con cosas que le violenten. Antes bien debes aligerar su corazón de preocupaciones y necesidades y ahorrarle el tener que asumir tus propias cargas. No has de pedirle que te ayude con su dinero o influencia. No has de ponerle en situaciones difíciles, obligándole a ser atento, a involucrarse en tus asuntos o a atender a tus derechos. No, el único objeto de tu amor ha de ser Allah (Alabado sea), bendecido por la oración de tu hermano, disfrutando de su compañía, recibiendo su asistencia en el Din, acercándote a Allah (Alabado sea) mediante la observancia de sus derechos y el cuidado de su provisión.

Alguien dijo:

– Quien pide a sus hermanos lo que ellos no piden, les agravia. Quien pide lo mismo que ellos, les daña. Quien no pide nada es su benefactor.

Un sabio dijo:

– El que se sitúa por encima de su capacidad respecto a sus hermanos, comete una falta y ellos cometen una falta. El que se sitúa en su capacidad se daña y les daña. El que se sitúa por debajo de su capacidad está a salvo y ellos también están a salvo.

El alivio completo significa enrollar la alfombra de la incomodidad hasta que no sienta más apuro por ti que por sí mismo.

Al-Junayd dijo:

– Si dos se hermanan por amor a Dios y uno de ellos se siente violento con su compañero, tiene que haber una falta en uno de ellos.

Ali (la Paz sea con él) dijo:

– El peor de los amigos es el que te molesta y te obliga a ser ceremonioso y a pedir excusas.

Al-Fudayl dijo:

– El malestar provoca la ruptura de relaciones. Un hombre visita a su hermano; le hace sentir incómodo y ello puede dar lugar a que rompa con él.

A'isha (que Allah esté complacido con ella) dijo:

– El creyente es hermano del creyente. No le extorsiona ni le pone en aprietos.

Al-Junayd dijo:

– En este grupo he conocido el compañerismo de cuatro grados, con treinta hombres en cada uno de ellos: Harith Al-Muhasibi y su gente, Hasan Al-Masuhi y su gente, Sari Al-Saqati y su gente e Ibn Al-Karambi y su gente. Cuando dos se hermanaron por amor a Dios y uno se sintió incómodo o violento por su compañero entonces hubo alguna falta en uno de ellos.

A uno le preguntaron:

– ¿A quién debemos tomar por compañero?

– Aquel que te aligere de la carga de la incomodidad y elimine la barrera de los formalismos entre vosotros.

Ja'far ibn Muhammad al-Sadiq (que Allah esté complacido con él) dijo:

– El más pesado de mis hermanos es el que me hace sentir incómodo y con el que debo guardar formalidades. El más ligero para mi corazón es aquel con el que puedo estar como si estuviera solo.

Un Sufí dijo:

– No intimes con nadie a menos que la piedad aumente su respeto hacia ti y las faltas no lo disminuyan. El mérito o el demérito ha de ser tuyo, mientras que su consideración hacia ti debe ser siempre igual.

Dijo esto porque en tal caso se está libre de incomodidad y formalismos. De otro modo, la naturaleza hará que uno observe formalidades, conociendo el riesgo de perder su estima.

Uno de ellos dijo:

– Compórtate con corrección con los hijos de este mundo; sabiamente con los hijos del Otro; con Los Que Conocen, como tú quieras.

Otro dijo:

– Busca la compañía sólo de aquel que se arrepiente por ti si cometes una falta, se disculpa por ti si haces un error, y lleva tu carga ocupándose también de la suya.

El hombre que dijo esto puso el camino de la hermandad demasiado estrecho para la gente. No tiene que ser así. Al contrario, busca la hermandad de cualquier persona inteligente y en el camino espiritual, decidiendo por tu parte observar esas condiciones, pero sin imponer tales estipulaciones en el otro. Entonces tendrás muchos hermanos, porque serás un hermano por amor a Allah. De otro modo tu hermandad sería sólo por tu propia conveniencia.

Un hombre dijo a al-Junayd:

– Los hermanos escasean en estos tiempos, ¿dónde puedo encontrar un hermano en Dios?.

Al-Junayd le hizo repetir esto tres veces antes de replicar: si quieres un hermano que provea por ti y lleve tu carga, de esos -por mi vida- hay pocos y están lejos. Pero si quieres un hermano en Allah cuya carga llevarás y cuyo dolor soportarás, entonces puedo presentarte un grupo.

El hombre quedó callado.

Has de saber que hay tres clases de gente: un hombre de cuya compañía te puedes beneficiar; un hombre para el que puedes ser beneficioso y que no te puede herir, aunque no te puedas beneficiar de él; y un hombre al que no puedes beneficiar o que te puede herir, es decir, un necio o un hombre de mal carácter. Debes evitar el tercer tipo. En cuanto al segundo, no le des la espalda porque te beneficiará en el Otro Mundo mediante su intersección, oraciones y recompensa por haberle atendido.

Allah (Alabado sea) inspiró a Moisés (Paz sobre él):

– Si me obedeces ¡Cuántos son tus hermanos!

Queriendo decir, si les consuelas, sufres por ellos y no les envidias.

Alguien dijo:

– He mantenido la compañía de distinta gente durante cincuenta años sin que la discordia cayera entre nosotros, porque he estado con ellos como si estuviera yo solo.

Quien lleva esta marca tiene muchos hermanos.

El alivio y el librarse del malestar incluye el no poner objeciones a las devociones voluntarias. Un grupo de Sufíes solía iniciar el compañerismo a condición de preservar la igualdad en cuatro aspectos: Si uno de ellos comía todo el día su compañero nunca diría "¡Ayuna!"; si ayunaba constantemente, nunca diría "¡Rompe el ayuno!"; si dormía toda la noche, nunca diría ¡"Levántate!" y si oraba toda la noche nunca diría "¡Duerme!". En vez de eso, debía seguirle sin añadir ni quitar porque la disparidad, sin duda alguna, induce al altercado, a la afectación y a los formalismos.

Se ha dicho que si eliminas tu Kulfa (formalismo) tu Ulfa (amistad) durará y que si tu carga es ligera tendrás afecto duradero.

Uno de los Compañeros del Profeta dijo:

– Allah ha maldecido a quienes causan malestar.

Y él (que Allah le bendiga y le dé Paz) dijo:

– Yo y los piadosos de mi Comunidad estamos libres de los formalismos.

Alguien dijo:

– Si un hombre practica cuatro cosas en la casa de su hermano, entonces su asociación será completa: Si come con él, usa su cuarto de baño, reza y duerme.

Esto se mencionó a uno de los más ancianos, quien añadió:

– Queda la quinta, que lleve a su mujer a casa de su hermano y tenga relaciones conyugales allí con ella. Porque el hogar se elige para la intimidad en estas cinco cosas, por lo demás las mezquitas son más cómodas para los corazones de los adoradores.

Si hace estas cinco cosas la hermandad es completa, se elimina la dificultad y se asegura la comodidad. La lengua de los árabes indica esto, puesto que su forma de saludar es:

Marhaban Ahlan wa Sahlan.

Esto es "Eres bienvenido entre nosotros, tienes sitio en nuestro corazón y en este lugar; tienes a la familia en nosotros, para que disfrutes a gusto de su compañía; hazlo tranquilamente porque nada de lo que quieres es molesto para nosotros".

El alivio y la falta de ceremonia sólo se completa cuando te consideras por debajo de tus hermanos y piensas muy bien de ellos y pobremente de ti mismo. Cuando les consideras mejores que tú, de hecho eres mejor que ellos. Abu Mu'awiya al-Aswad dijo:

– ¡Todos mis hermanos son mejores que yo!

– ¿Cómo es eso?

– Cada uno de ellos me considera más digno que él y quien me sitúa por encima de él es de hecho mejor que yo.

El Profeta (que Allah le bendiga y le dé Paz) dijo:

– Un hombre es igual que su amigo en el Din y no hay nada bueno en la compañía de quien no te mira como superior a él.

Este es el último grado; mirar con el ojo de la igualdad. La perfección reside en ver el mérito mayor en el hermano.

Sufian dijo:

– Si te llaman "¡Oh, el peor de los hombres!" y te enfadas, eres el peor de los hombres.

O sea, siempre tienes que estar convencido de ello en tu interior.
[Al-Ghazali señala que tratará este tema de modo más completo en el Libro del Orgullo y de la Vanidad]

Varios versos se han escrito sobre el tema de la humildad y el mirar desde abajo a los hermanos:

– Sé humilde con quienes te lo agradecen.

Y no pienses que eres un ingenuo.

No hagas amistad con quien mira a todos sus amigos desde arriba.

Otro dijo:

– He conocido a muchos amigos a través de otro amigo, y al final me he encontrado más cerca de aquellos que del viejo amigo.

He conocido a muchos compañeros, en mi camino, hasta encontrar al amigo que no tiene pretensiones.

Cuando te ves superior a tu hermano lo desprecias y esto es censurable entre los musulmanes en general. El Profeta (que Allah le bendiga y le dé Paz) dijo:

– El creyente no puede hacer nada peor que despreciar a su hermano.

Para conseguir comodidad completa y liberarte de cualquier apuro, debes incluir la consulta a tus hermanos en todos tus planes importantes y aceptar sus sugerencias. El (Alabado sea) dijo:

¡Consúltales sobre el asunto! (Qur'an 3.159)

No debes ocultarles ninguno de tus secretos. Considera la historia de Ya'qub, sobrino de Ma'ruf, que dijo:

– Aswad ibn Salim dijo a mi tío Ma'ruf con el que se había hermanado, "Bishr ibn al-Harth quiere tomarte como hermano, pero le intimida hablar acerca de ello cara a cara, de modo que me ha enviado a preguntarte. Si se establece un lazo de hermandad entre tú y él, él lo honrará y lo respetara. Sólo pone ciertas condiciones: no quiere que se haga público ni que haya alguna visita o encuentro entre vosotros, porque le desagradan las reuniones". Ma'ruf dijo a esto: "Por mi parte, si tomo un hermano no me gusta separarme de él ni de día ni de noche. Le visito con mucha frecuencia. Le prefiero a mí bajo cualquier circunstancia". Des<%-2>pués mencionó numerosas tradiciones del<%0> Profeta acerca de la virtud de la hermandad y el amor en interés de Allah, diciendo: "Una tradición sostiene que el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le dé Paz) tomó a Ali por hermano, haciéndole su compañero de conocimiento y partícipe de su familia al concederle en matrimonio a la mejor y más querida de sus hijas. Le otorgó este privilegio en función de su hermandad. Ahora te pongo por testigo de que se ha establecido un contrato de hermandad entre ese hombre y yo y que me he ligado a él en hermandad por Allah y debido a tu mensaje. En cuanto a la cuestión de visitarme, si eso no le gusta, está bien, pero yo le visitaré siempre que quiera. Dile que me encontrará en los lugares en que debemos encontrarnos. Y dile que no me oculte nada sobre sí mismo y me informe de todas sus circunstancias". Ibn Salim le transmitió esto y estuvo de acuerdo y satisfecho al respecto.

Tales son pues las obligaciones de la hermandad. Las hemos descrito ya en general y en detalle. Pero la cuestión no está completa a menos que las tomes como responsabilidad tuya en favor de tu hermano -no a la inversa- y a menos que te coloques en el lugar de su sirviente. Por lo tanto tienes que poner todas tus facultades a su servicio. En cuanto a la vista: mirándoles con afecto, de modo que lo sepan por ti mismo y mirando sus buenos puntos y pasando por alto sus faltas. No apartes tu atención de ellos mientras se acercan a ti y mientras están contigo. Se cuenta que cuantos se sentaban con el Profeta (que Allah le bendiga y le dé Paz) podían ver su cra y nadie necesitaba buscar su atención puesto que cada uno pensaba que con él era el más generoso de los hombres. Se sentaba, escuchaba, hablaba, se interesaba con benevolencia y ponía toda su atención en sus compañeros. Su compañía era un lugar de modestia, humildad y confianza. Aún más, él (que Allah le bendiga y le dé Paz) era, de todos los hombres, el más dado a sonreír y reír con sus compañeros y maravillarse con sus relatos. Siguiendo su ejemplo y honrándole (la Paz sea con él) sus compañeros solían sonreír y reír en su presencia.

En cuanto al oído: escuchando las palabras de tus hermanos con placer y confirmándolas, mostrándoles que son bien recibidas. No interrumpir su discurso intencionadamente o de forma importuna o para contradecirles. Si te distraes, discúlpate. Guarda tu oído de lo que es desagradable para ellos.

En cuanto a la lengua: ya hemos mencionado sus obligaciones y hay mucho que decir. Un aspecto es no levantar la voz contra ellos y no dirigirse a ellos con cosas que no entienden.

En cuanto a las manos: no evitando asistir a tus hermanos en todo cuanto la mano puede hacer.

En cuanto a los pies: usándolos para caminar detrás como un seguidor, no dando zancadas ni andando delante a no ser que te manden delante y no aproximándote mucho a no ser que te llamen cerca. Espera de pie mientras se acercan a ti y no te sientes hasta que ellos se hayan sentado.

Cuando la unión es completa la carga de alguna de estas obligaciones se aligera (esperar de pie, excusas y alabanza, por ejemplo) porque son obligaciones del compañerismo y contienen un elemento de lejanía y ceremonia. Cuando la unión es completa la alfombra de lo ceremonioso se enrolla totalmente y puedes comportarte con tu hermano como contigo. Dado que estos modales de lo externo son sólo la portada de lo interno y de la pureza del corazón. Cuando los corazones están purificados no se necesitan formalidades para expresar su contenido.

Quien busca el compañerismo de las criaturas algunas veces irá torcido y otras derecho. Pero quien busca el del Creador está ligado al camino recto tanto interna como externamente. Su interior está adornado con el amor a Allah y a Sus criaturas. Su exterior está embellecido por la adoración a Allah y el servicio a Sus servidores, pues esos son los servicios más altos que se pueden rendir a Allah, y no hay otro medio para acceder a ellos que el buen carácter.

Gracias a la bondad de su carácter el siervo puede alcanzar el grado de recto observador de los ayunos y mucho más.