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| LA CUARTA OBLIGACIÓN es
usar la lengua para hablar con franqueza. Al igual que la hermandad exige guardar silencio respecto a las referencias desagradables, requiere también que se manifieste aquello que favorece. De hecho, éste es un rasgo más propio de la hermandad, porque quienquiera que esté satisfecho sólo con el silencio haría mejor en buscar la compañía de la Gente de las Tumbas. Quieres a tus hermanos para poder beneficiarte de su compañía, no tan sólo para evitar el ser herido por ellos, y el propósito del silencio es evitar el daño. Debes usar la lengua para expresar afecto a tu hermano e indagar amablemente sobre su situación. Por ejemplo, al preguntarle acerca de algún accidente que le haya ocurrido, debes mostrar tu sincera preocupación por su estado de bienestar y por su recuperación. Es decir que debes expresar con palabras y actos tu rechazo de cualquier vicisitud desagradable para él, y usar tu lengua para darle a conocer que compartes su alegría en todas las circunstancias que le causan placer. Porque hermandad significa participar juntos en la alegría y la tristeza. El Profeta (que Allah le bendiga y le dé Paz) dijo: Si uno de vosotros ama a su hermano ¡que se lo dé a conocer!. Dio esta consigna porque la comunicación origina un aumento del amor. Si tu hermano sabe que le amas, te querrá de forma espontánea y sin ninguna duda. Si tu sabes que el también te ama, ello hará que tu amor aumente. Así el amor se multiplicará y crecerá progresivamente por ambos lados. Amor mutuo entre creyentes lo pide la Sagrada Ley y es deseable en la práctica del Din. El Mensajero de Allah (que El le bendiga y dé Paz) indicaba la forma de hacerlo al decir: Guiaos entre vosotros, amaos entre vosotros. Parte de su expresión es llamar a tu hermano por sus nombres preferidos, esté presente o ausente. Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: Hay tres maneras de mostrar sincero amor entre hermanos: salúdale diciendo "¡Paz!" cuando le veas, acomódale y llámale por sus nombres preferidos. Otro aspecto es alabarle por las buenas cualidades que sabes que posee, en presencia de alguien ante el cual él le gustaría ser alabado. Este es uno de los medios más eficaces de atraer el afecto. Asímismo alabar sus hijos, su familia, su habilidad y sus acciones; después su inteligencia, su carácter, su aspecto, su caligrafía, sus poemas, sus composiciones y todo cuanto le gusta. Todo ello sin mentir ni exagerar, aunque es necesario embellecer lo que admite embellecimiento. Todavía más fundamental es que le comuniques el elogio de quien le elogie, mostrando tu satisfacción, puesto que esconder tal alabanza sería pura envidia. También debes agradecerle cuanto hace en tu beneficio, aunque sólo se trate de la mera intención. Ali (que Allah esté satisfecho de él) dijo: Quien no alaba a su hermano por su buena intención no le alabará por su buena acción. Lo que es incluso más poderoso para provocar su afecto es defenderle en su ausencia cuando se le injuria o se ataca su honor, explícitamente o mediante una insinuación. La hermandad exige energía en la protección y la ayuda, reprendiendo al que critíca e, incluso, dirigiéndose a él ásperamente. No hablar francamente en este caso perturba el pecho y enajena el corazón. Es un defecto en el cumplimiento del deber de la hermandad. Cuando el Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le dé Paz) decía que dos musulmanes son como un par de manos, una de las cuales lava la otra, se refería a la necesidad de ayudar y cooperar con tu hermano en todas las circunstancias. El Mensajero de Allah (que Allah le bendiga y le dé Paz) dijo: El Musulmán es hermano del Musulmán. No le daña, no le abandona, no le traiciona. ¡Que traición y deserción abandonarle sin devolverle su honor!. Es como abandonarle sin devolverle su carne. ¡Que vil sería el hermano que, viéndo que un perro te está despedazando, con tu carne hecha jirones, permaneciera silencioso e inmóvil, sin mostrar compasión y celo en defenderte!. Devolver el honor es más duro para las almas que devolver la carne, por lo cual Allah (Alabado sea) lo compara con la acción de comer carroña. Pues El dijo: ¿Os gustaría comer la carne de vuestro hermano muerto?.(Qur'an 49.12) El ángel, que en sueños proporciona representación sensorial de lo que el espíritu ha aprendido de la Escritura Perenne, simboliza la calumnia con la acción de comer carroña. De manera que si alguien sueña que la está comiendo significa que ha calumniando a alguien. En su simbolismo, ese ángel representa la correspondencia entre la cosa y su símbolo, entendiendo el significado del símbolo espiritualmente y no solo en sus formas externas. Por lo tanto, la protección de la hermandad, rechazando las acusaciones de los enemigos y la mordacidad de los que critican, es una obligación inherente al contrato de hermandad. Mujahid dijo: Refiérete a tu hermano en su ausencia sólo como quisieras que él se refiriera a ti en tu ausencia. Puedes adoptar dos posturas: En la primera, cuando se dice algo malo sobre tu hermano, considera lo que quisieras que él replicara en tu beneficio, si se dijera lo mismo de ti en su presencia; de la misma forma debes actuar con quien ataca su honor. En la segunda, imagina que estuviera presente detrás de una pared, escuchando tus palabras, pero creyendo que tu ignoras su presencia. Pregúntate a ti mismo cómo tu corazón se inclinaría a ayudarle si estuvieras al alcance de su vista y de su oído y actúa de la misma manera en su ausencia. Alguien dijo: Cuando a uno de mis hermanos se le menciona en su ausencia, me lo imagino sentado aquí y digo de él lo que le gustaría escuchar si estuviera presente. Y otro: Cuando mencionan a un hermano me imagino a mí mismo en su forma; entonces digo sobre él lo que quisiera que se dijera sobre mí. Esto es parte del auténtico Islam: que no veas apropiado para tu hermano lo que no consideras apropiado para ti. Abu'l-Darda una vez vio una pareja de toros arando en una yunta doble. Uno de ellos se paró para rascarse el cuerpo y el otro se paró también. El lloró y dijo: Así es con dos hermanos que trabajan juntos para Allah. Si uno de ellos se detiene el otro le imita. A través de la concordia la sinceridad llega a su realización; y quien no es sincero en su hermandad es un hipócrita. Sinceridad significa igualdad entre ausencia y presencia, entre la lengua y el corazón, entre lo privado y lo público. Separación, contradicción y disconformidad es una adulteración del verdadero afecto. Es una infección de la vida espiritual y una intrusión en el camino de los creyentes. O sea que quien carece de esta capacidad hace mejor en apartarse y retirarse, en lugar de buscar hermandad y compañerismo; porque la obligación del compañerismo es onerosa, por lo que sólo la soporta quien es verdaderamente digno y recibe por ello una generosa recompensa que sólo gana quien de verdad se la merece. El Profeta (que Allah le bendiga y dé Paz) dijo: ¡Abu Hirr! Sé buen vecino para tu vecino y serás musulmán. Se un buen compañero para tu camarada y serás un mu'min (creyente). Observa como pone Imam (creencia) como recompensa por el compañerismo e Islam como recompensa por la buena vecindad. Así la distinción entre la excelencia de Imam y la excelencia de Islám se define como la distinción entre la dificultad de cumplir las obligaciones propias de un vecino y la de cumplir la obligación propia del compañerismo. La camaradería da lugar a numerosas obligaciones en circunstancias que se siguen unas a otras en estrecha sucesión, mientras que la buena vecindad da lugar a obligaciones imperiosas sólo en largos intervalos y sin una base duradera. La obligación de usar la lengua abarca también la instrucción y el consejo. Porque la necesidad que tu hermano tiene de conocimiento no es menor que la que tiene de dinero. Si eres rico en conocimiento estás obligado a compartir tu abundancia con él e instruirle en todo cuanto es útil en cuestiones espirituales y mundanas. Si le enseñas y le instruyes y no actúa consecuentemente con el conocimiento que le transmites, entonces estás obligado a aconsejarle. Esto debes hacerlo señalando las desventajas de su comportamiento, así como los beneficios que tendría dejando de actuar de la manera en que lo hace; advirtiéndole para disuadirle con lo que le resulta desagradable en este mundo y en el Otro; llamándole la atención sobre sus deficiencias; desaprobando lo que es feo ante sus ojos y aprobando lo que está bien. Sin embargo, todo esto ha de ser confidencial para que nadie más sepa sobre ello. Cuando se hace en público es reprensión e ignominia, mientras que en confianza es compasión y consejo. El Profeta (que Allah le bendiga y dé Paz) dijo: El creyente es un espejo para el creyente. Con esto quiso decir que uno puede ver en el otro lo que no puede ver en sí mismo. De manera que un hombre puede beneficiarse de su hermano aprendiendo a ver sus propias faltas, mientras que abandonado a sí mismo perdería esta ventaja. As-Shafi'i (que Allah esté complacido con él) dijo: Reprender a tu hermano en privado es aconsejarle y mejorarle. Pero reprenderle públicamente es deshonrarle y avergonzarle. A Mus'in le preguntaron: ¿Te gustaría que te señalaran tus faltas? Si el consejo fuera confidencial si. Pero no en público. Dijo la verdad porque la reprensión en público es ignominia. En el Día de la Resurrección Allah (Alabado sea) resguardará al creyente bajo Su manto, a la sombra de Su velo, informándole de sus faltas privadamente. El libro de sus acciones se entregará sellado a los ángeles, quienes le escoltarán hasta el Jardín. Cuando estén cerca de su puerta le darán el libro, todavía sellado para que lo lea. Los llenos de odio, serán reprendidos delante de una multitud de testigos y se pedirá a sus miembros que hablen de sus actos vergonzosos, de modo que se aumentará su deshonra e ignominia. ¡Buscamos refugio en Allah del deshonor en el Día del Reconocimiento!. La distinción entre reprensión y consejo es, pues, una cuestión de secreto o público, así como la distinción entre cortesía e hipocresía depende del propósito que motiva tu conducta. Si asientes a algo por la integridad de tu Din y porque ves que ello conduce al bien de tu hermano, entonces eres sincero. Pero si asientes por tu propia comodidad, la satisfacción de tus deseos y por garantizar tu influencia en el mundo, en tal caso eres un hipócrita. Dhu'l Nun dijo: En compañía de Allah, sólo armonía. En compañía de los hombres, solo consejo sincero. Con uno mismo sólo oposición. Con Shaetán, sólo enemistad. Puedes decir: "Si el consejo incluye mencionar faltas y esto lleva a una enajenación del corazón ¿cómo puede ser una obligación de la hermandad?". Has de comprender que la enajenación se produce sólo con mencionar una falta que tu hermano ya conoce, mientras que dirigir su atención hacia aquello de lo que no es consciente, es compasión y un estímulo para los corazones. Y aquí me refiero a los corazones de los inteligentes, ya que no toca el de los necios. Alguien que llama tu atención respecto a una acción vergonzosa a la que eres adicto o sobre un rasgo vergonzoso de tu carácter, de modo que puedas limpiarte de ello, es como el que te avisa de la presencia de una serpiente o un escorpión bajo tu ropa. Con ello ha mostrado su preocupación por tu vida. Si lo desapruebas ¡qué grande es tu locura!. Escorpiones y serpientes son características culpables. Son peligros mortales en la Otra Vida porque pican los corazones y los espíritus y el dolor que causan es peor que las picaduras físicas. Están hechos de Fuego de Allah encendido. De aquí que Umar (que Allah esté complacido con él) soliera buscar guía en sus hermanos mediante esta oración: !Que Allah tenga misericordia del hombre que muestra las faltas a sus hermanos! En cierta ocasión Umar preguntó a Salmán: ¿Que has oído acerca de mi que desapruebes? Dímelo para que pueda intentar corregirlo. Como insistiera Salman dijo: He oído que guardas dos trajes, uno para llevarlo de día y el otro de noche. También he oído que mezclas dos comidas en la misma mesa. Umar (que Allah esté complacido con él) dijo: De esas dos cosas ya he tenido bastante ¿Has oído alguna otra cosa?. ¡No!. Hudhayfa al-Mar'hashi escribió a Yusuf ibn Asbat: ¡Descubre tu cabeza del velo del negligente y ten cuidado con el sueño de la muerte! Has de saber que un hombre que lee el Qur'an y no está satisfecho sino que elige este mundo, ciertamente es uno de esos que se burla de los Signos de Allah. El (Alabado sea) ha caracterizado a los mentirosos por su desdén por el consejo, pues El dice, "Pero vosotros no amáis a los que aconsejan". Todo esto se aplica a una falta de la que el otro no es consciente. Cuando sabes que él la conoce pero actúa bajo la compulsión de su propia naturaleza, entonces no debes descubrirlo si él la oculta. Sin embargo, si él lo permite debes aconsejarle bondadosamente. No mediante insinuaciones sino de modo explícito, aunque no hasta el punto de enajenarle. Si sabes que tu consejo no le va a ser de utilidad y que persiste en su conducta compelido por su propia naturaleza, entonces es mejor que no digas nada. Y ello tanto en lo referente a los intereses de tu hermano en el Din como en los asuntos mundanos. Cuando se trata de defectos en sus obligaciones contigo, lo que se exige de ti es paciencia, pasar por alto, perdonar y hacerte el ciego. La actuación en tal caso no tiene nada que ver con el consejo. No obstante, si el caso es de tal naturaleza que la persistencia en su falta puede dar lugar a una ruptura, la objeción en privado es preferible a la ruptura, la alusión mejor que el encaramiento directo, la analogía mejor que la desnuda alocución verbal. De cualquier forma la paciencia es lo más recomendable, por lo que debes poner tu objetivo en corregirte a ti mismo mediante la consideración por él, cumpliendo con tu deber hacia él, y soportando su deficiencia pacientemente, no sólo disfrutando de su ayuda y compañía. Abu Bakr al-Kattani dijo: Cierto hombre que mantenía mi compañía estaba resultando demasiado duro para mi corazón, así que un día le hice un regalo con la esperanza de que ésto me aliviara; sin embargo no sirvió de nada. Entonces, tomándole de la mano le guié hasta mi casa y una vez allí le dije, "Pon tu pie en mi mejilla". El se negó, pero yo insistí, "Debes hacerlo". Entonces él lo hizo, y la pesadumbre abandonó mi corazón. Abu Ali al-Ribati dijo: En una ocasión quise acompañar
a Abdullah al-Razi en un viaje que iba a emprender por el
desierto. El dijo, "Uno de los dos debe actuar como
líder." Yo le dije "Mejor que lo seas
tú." "Entonces debes obedecer," dijo él.
"Muy bien," yo asentí. Entonces cogió el saco
con las provisiones de ambos y se lo cargó a la espalda.
Protesté y le pedí que me dejara llevarlo pero él
replicó "¿No me has aceptado como líder?, en ese
caso debes obedecer." Esa noche nos cogió la
lluvia. Permaneció de pie toda la noche protegiéndome
del agua con su manto. Mientras, yo me decía
"Debía de haber muerto antes de decir: haz tú de
líder." |